Los bancos comienzan ahora a levantar el tono de voz para pedir la equiparación de regulaciones con las fintech, las firmas tecnológicas que comenzaron con beneficios de una "start up" Pyme y cada vez ganan más terreno en el negocio de intermediación financiera de los grandes jugadores tradicionales. 

De las mano de la tecnología y su velocidad para transformar el negocio bancario y de la necesidad de mejorar los índices de bancarización del país, que no alcanzan el 50%, estas empresas lograron un crecimiento exponencial en los últimos años, por lo que la banca busca equipararse en los beneficios regulatorios, impositivos y operativos del que gozan sus nuevas competidoras.

El avance de las tecnológicas es un fenómeno global con regulación relativamente reciente y en la región México aprobó una ley para el sector financiero en 2018, mientras que en la Argentina se está explorando aún cómo regular a las fintech en medio del poder de lobby de la banca para no quedar en desventaja en sus negocios.

Ambos sectores en pugna se valen de la palabra mágica "inclusión financiera" para ser escuchados por los reguladores.

La gota que colmó el vaso para los bancos fue la insinuación de Mercado Libre de participar del mercado de créditos hipotecarios de Argentina.

Ejecutivos de entidades afiliados a la Asociación de Bancos de Argentina (banca extranjera) indicaron a Télam que lo que pide el sector "se resume en a igual actividad, igual trato ante la ley".

Por su parte, desde la Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA) precisaron que por ejemplo hay "asimetrías regulatorias e impositivas" entre las cuentas bancarias identificadas mediante la clave bancaria uniforme (CBU) y las "cuentas virtuales" (CVU) que usan las tecnológìcas, lo cual impacta en los costos del servicio financiero, que lo hace más caro para la banca tradicional.

Las cuentas virtuales no tienen el requisito de encaje bancario y no tienen reglas de protección a usuarios financiero, subrayan al respecto.

Hay por otro lado, un decreto de 2017 que exime a las cuentas virtuales de pagar el impuesto al cheque, que sí se les cobra a los clientes de la banca. 

En el plano operativo, el pase de fondos de bancos a cuentas virtuales es instantáneo. En cambio, desde las cuentas virtuales a las bancarias los fondos tardan 24 horas, denuncian los bancos, entre otras "asimetrías".

"Queremos que todos aquellos que ofrezcan servicios financieros como préstamos, ahorro, medio de pago, este alcanzado por las mismas reglas y se pueda competir en las mismas condiciones, más allá de la tecnología que se use", indicaron desde ADEBA, que acaba de publicar un informe elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL, solventada por grandes empresas) como aporte para una futura regulación en el sector bancario y de las Fintech.

En la actualidad hay registradas unas 133 tecnológicas financieras, según la cámara que reúne a las fintech, creada apenas hace dos años.

Estas nuevas empresas participan en distintos modelos de negocios que tienen que ver con los bancos.

Sólo 2% están reguladas

La Argentina ocupa el tercer lugar en el ranking de cantidad de fintech, a nivel regional, aunque solo el 2% de esas compañías adquieren la categoría banco propiamente dicho.

Wilobank y Brubank, casualmente de dos ex presidentes de bancos argentinos, son las únicas firmas digitales que encuadran con los requisitos bancarios y que hoy están reguladas por el Banco Central, explicaron voceros de las entidad de contralor monetaria.

El primero pertenece al ex titular del Banco Provincia, Guillermo Franco, y el segundo a Juan Bruchou, ex presidente del Citibank de Argentina que emprendió su proyecto de banco digital luego de que el Citibank cerró las operaciones de banca minorista en la Argentina y otros países.

Está por desembarcar OpenBank, del Santander, un banco 100% digital que pertenece al Grupo Santander pero será recién posible en el 2020. según se anunció.

El mercado espera el arribo de "nuevos jugadores que hagan más competitiva la actividad.

El resto de las fintech se rige bajo normas del mercado de capitales por la CNV, o de empresas y usuarios como la Ley de Defensa del Consumidor, dando cuenta de la heterogeneidad del sector y de la falta de regulación específica en la Argentina.

Según un estudio reciente financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que elaboró Accenture, existen 133 fintech argentinas operando en el mercado local y regional.

La mitad de las fintech argentinas se dedican a servicios provistos a los usuarios finales (personas o empresas fuera del sistema bancario). 

Por categorías, el 24% provee préstamos, el 20% están vinculadas a pagos y transferencias, otro 20% a servicios B2B y el 11% a inversiones, entre las más importantes.

Según dicho informe, gran parte de los clientes de las fintech argentinas no tienen cuentas bancarias, al tiempo que los clientes de fintech de créditos serían más riesgosos. pero cada vez la linea divisora entre bancos y fintech se diluye más.

Casi la totalidad de las fintech son pyme, el 80% tiene menos de 50 empleados y tienen indices de facturación de las pequeñas, y la cantidad de nuevas empresas comenzó a acelerarse en el 2012, habiéndose registrado un mayor ímpetu de aperturas en los últimos tres años.

El 70% de las fintech con menos de 4 años de antigüedad facturó más de un millón de dólares en 2017, según los últimos datos.

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