La aceleración de los precios minoristas está haciendo que lo inversores vuelvan sus miradas a los títulos públicos atados al CER, un coeficiente vinculado con la inflación. No era así hasta fines de 2017, pero el cambio de meta por parte del Gobierno y la posterior depreciación del peso contra el dólar obligó a recalibrar las carteras de inversión, que ahora apuntan a los "bonos indexados".

Precisamente, el Instituto Nacional de Estaísticas y Censos (Indec) reportó en enero una inflación de 1,80% para el Índice de Precios al Consumidor (IPC). Y aunque significó una disminución en relación con el 3,10% de diciembre, el cálculo interanual subió a 25%.

"Para febrero se espera una mayor tasa de inflación -en torno al 2,7%- debido a los aumentos recientes en las tarifas de servicios públicos y privados -colectivos, trenes, luz, prepagas, celulares y peajes- junto con el traslado a precios de la devaluación del peso respecto al dólar", proyectó Carlos Belloni, del IAE. La aceleración de los precios mayoristas en enero (+4,50%) fue un indicio de que los minoristas se mantendrán altos y el aumento de los regulados en abril le alargarán la vida a la alta inflación.

Los inversores han seguido de cerca esta inercia inflacionaria y tomaron partido por los bonos+CER. "Observamos que subas de tarifas reguladas se han visto reflejadas en un aumento de la demanda por bonos en AR$+CER", consignó un informe de la consultora Delphos Investment.

La evolución de los precios de estos bonos en pesos reflejan esa situación: el Discount suma 7,50% en el año, el Par en pesos avanza 4,20% y el PR13 gana 2,80%. Pero es otro el título preferido por el mercado.

Una inflación previsiblemente más alta se ha traducido en una caída de los rendimientos reales de instrumentos ajustables por CER. "En este contexto, creemos que el Boncer 2021 (TC21) aún presenta un buen punto de entrada, dado que es al que mayor recorrido le resta para alcanzar los mínimos de enero post-licitación de Lebacs. Le quedarían unos 60-70 puntos básicos de espacio de compresión", calculó Delphos.

Ventana táctica

Esta consultora no fue la única que recomendó este activo en pesos atado al IPC. Balanz Capital cree que el TC21 ofrece "una ventana táctica de corto plazo para que los inversores de carry trade capitalicen los altos ingresos actuales con bajos niveles de cobertura con apalancamiento en futuros de Rofex y NDF".

"Creemos que hay un motivo válido para comprar TC21 -spread de 4,20% sobre la inflación- como operación con un atractivo retorno total por tres meses y aún más allá", recomendó Balanz y agregó que el bono también tiene una duration de 3,22 años que le imprime un potencial de reducción del rendimiento estructural si se retoma el proceso de desinflación en 2018.

"El principal componente de revalorización debería generar capital fácilmente en febrero y abril, los dos meses más potentes en términos de presión sobre los precios en 2018. Marzo también debería reportar un IPC relativamente alto", vaticinó Balanz. Y calculó que si el spread sobre inflación del TC21 cae a 3,7%, el inversor gana 250 puntos básicos más cupón. Si la inflación promedia el 2% mensual, la base de capital se expandiría un 6%. Además, hay un cupón del 2,5% para sumar a la ecuación.

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