El Gobierno de Alberto Fernández asumirá el 10 diciembre en un escenario con pobreza en aumento y 21 mil millones de dólares en deuda a pagar. No obstante, será tan importante cancelar esos vencimientos como devolver poder adquisitivo al bolsillo de los trabajadores pero para Ecolatina, esa combinación podría resultar tanto "compleja" como "contradictoria".

Así lo indicó la consultora en un informe en el que repasó el 2020 del presidente electo en objetivos clave para sortear la crisis económica y definió: "El próximo mandatario asumirá con una situación delicada, no solo en términos económicos sino también financieros y sociales".

En esta línea,  señaló que "por caso, en 2020 habrá que pagar servicios de deuda en moneda extranjera con acreedores privados por 21 mil millones de dólares, en un escenario donde las opciones de financiamiento escasean".

Ecolatina indicó que el salario real "acumulará dos años de caídas significativas y la pobreza se acercará al 40%. Por lo tanto, será tan importante honrar los pasivos como mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores".

"Sin embargo, reconciliar ambos objetivos será complejo, e incluso podría resultar contradictorio. Sin acceso a los mercados de crédito, será fundamental obtener un superávit comercial de bienes y servicios récord para evitar un default en el corto plazo", aclaró.

Para la consultora, la recuperación del salario real "no depende solo de las paritarias, donde se negocian los salarios nominales -de los trabajadores formales-, sino también de la inflación".

"Por lo tanto, la mejora del poder de compra y el pago de servicios de deuda entrarían en conflicto el año próximo: alcanzar y sostener un tipo de cambio competitivo y estable, en el corto plazo, permitiría conseguir los dólares necesarios para honrar los compromisos asumidos, pero entraría en contradicción con una mejora de los ingresos reales", añadió.

Sin embargo, indicó que este problema "podría sortearse reabriendo los mercados y consiguiendo financiamiento externo. Una vuelta al crédito externo permitiría relajar las necesidades de superávit comercial y, de esa manera, compatibilizar una mejora del poder adquisitivo vía atraso del tipo de cambio real cumpliendo las obligaciones de deuda en moneda extranjera".

Por otra parte, la consultora estimó que en 2019, el déficit primario rozaría el 1% del PBI, y afirmó que este "sendero fiscal consistente exigiría, de mínima, un equilibrio de los gastos y los ingresos operativos".

"En este escenario, el ajuste debería endurecerse en 2020. Una vez más, en este punto reaparecen los conflictos: ¨de dónde saldrá el dinero para garantizar este resultado ¨Aumentarán impuestos? ¨Se recortarán gastos?", puntualizó el informe.

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