El desafío paritario 2018 para las organizaciones sindicales revela un tema reservado, frente a la inmediatez del paquete de reformas del Gobierno, pero una certeza, ni un punto por debajo de la inflación. La primera puja salarial que todavía disputan la mayoría de los sindicatos aeronáuticos contra el 14% que ofreció Aerolíneas Argentinas/Austral ofrece tópicos para que las organizaciones gremiales pongan algo más que barbas en remojo. Techo salarial, tope no sorpresivo desde ya, pero también obstáculos si logran el acuerdo con empresarios, caso de aceiteros, bancarios y otros núcleos de trabajadores que batallaron y batallan para acceder a los puntos que rescataron en la mesa de discusiones. También es caso testigo cuasi novelesco el escenario de los metalúrgicos en Tierra del Fuego. Grieta aparte, ya en 2015 el jefe de la UOM Antonio Caló había vislumbrado que ceder puntos muchas veces es conservar los puestos de trabajo. La hemeroteca o Google ofrece rico material en cuanto a la verificación de que las disputas salariales también ofrecen "niveles diferentes" de acuerdo al "poder de fuego" de los sindicatos. Como también el desarrollo de negociadores profesionales desde la esfera empresaria que alguna vez, hartos de la sucesión de convocatorias al ministerio de Trabajo para intentar cerrar un acuerdo, dispararon un sentir con matices de tribuna futbolera: "si fuera por mí a éstos les ofrezco cero de aumento".

Cláusula gatillo fue el disparador para cerrar acuerdos varios, entre ellos los docentes y estatales de la Provincia de Buenos Aires, allí María Eugenia Vidal se llevó las palmas de Cambiemos para su ejercicio de la Gobernación bonaerense.

Si embargo en esa órbita de los maestros y profesores, hasta los siempre beneficiados trabajadores aceiteros -merced a la injerencia del comercio exterior- continúa abierta una herida: ninguna negociación alcanza a recuperar el poder adquisitivo que se perdió desde 2015 a la fecha. "A esta altura y más después de las elecciones legislativas, eso es casi un lujo que no se concretará", le remarcaron a BAE Negocios ante la consulta sobre expectativas salariales para el año nuevo.

Superando el margen de anécdota, también varios jefes de sindicatos relevantes admitieron que el manejo de "números" y "acuerdos cerrados" en máxima discresión, es una sugerencia imposible de rechazar desde el Gobierno. Algo tan concreto como que los sindicatos que cerraron filas políticas con el Ejecutivo van por carriles más amenos en la discusión. Desde la otra vereda, también más combativa a la reforma, Camioneros desliza que se prepara "como todos los años" para buscar el "mejor acuerdo posible para nuestros compañeros".