El pedido de los últimos días de varios integrantes de la alianza Cambiemos para que el presidente Mauricio Macri remueva de su cargo a Marcos Peña derivó en una fuerte reforma de la estructura ministerial. El jefe de Gabinete fue ratificado, aunque quedó sin sus vices, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui. Ese lugar parece reservado para Andrés Ibarra, actual ministro de Modernización. Con el visto bueno de los radicales, hasta el cierre de esta edición, eliminarían entre siete y once ministerios. Más que hacer un importante ahorro que contribuya a la reducción del déficit fiscal, la gran apuesta del mandatario y la mesa chica del Gobierno es que con estas medidas se logre recuperar una parte del capital político que perdieron a causa la crisis económica.

Las reuniones que comenzaron en la Quinta de Olivos el sábado continuaron ayer, no sólo para definir el nuevo organigrama, sino también para discutir los nombres de quienes presidirán las carteras que subsistan. Durante toda la tarde hubo versiones sobre que el ex ministro de Hacienda del primer tramo de la administración de Cambiemos, Alfonso Prat Gay, quedaría al frente de la Cancillería, algo que con las horas perdió fuerza. Algo similar sucedió con el ex titular del Banco Nación Carlos Melconian, a quien señalaban como un posible reemplazo de Nicolás Dujovne, quien finalmente continuará al frente del ministro de Hacienda, según señalaron a este diario fuentes gubernamentales.

A las discusiones de la mesa chica del Gobierno, que integran el jefe de Gabinete, Marcos Peña, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta, Rogelio Frigerio y Emilio Monzó; se sumaron Fernando Sánchez, en representación de la Coalición Cívica, y un puñado de referentes radicales, entre los que estaban los gobernadores Alfredo Cornejo, Gerardo Morales y Gustavo Valdés, Mario Negri, Luis Naidenoff, Ángel Rozas y Ernesto Sanz. Lo primero en lo que se pusieron de acuerdo fue en las medidas económicas y sociales que anunciarán hoy por la mañana, antes de que Dujovne viaje a Washington para renegociar el programa de financiamiento con el FMI.

Más difícil fue la tarea de consensuar qué ministerios quedarán en pie y cuáles serán absorbidos por otras carteras. Hasta anoche, según dos funcionarios, Ambiente, Turismo, Cultura, Ciencia y Tecnología, Agroindustria, Energía y Transporte se transformarían en secretarías. La duda era qué hacer con Trabajo, Salud, Defensa, y Modernización. Fuentes de la Casa Rosada sostenían que si este último ministerio baja de jerarquía, Ibarra pasaría a ocupar el lugar que dejan vacante Quintana y Lopetegui.

Aunque desde el radicalismo lo desmienten, un funcionario que participó del encuentro aseguró que el debate estaba trabado porque "los radicales pidieron ministerios y no querían que Salud pasara a ser parte de Desarrollo Social". Una de las posibilidades era que Sanz quedara al frente de la cartera de Seguridad y Defensa, sin embargo el ex senador de la UCR habría rechazado ocupar ese cargo, al igual que en diciembre de 2015 se negó a ser ministro de Justicia. La noticia alegró a Carrió ya que se resistía a un eventual ingreso del radical al gobierno de Macri. Un rato antes, se había mostrado enojada con Peña, al que acusa de haber soltado la mano a sus vicejefes de Gabinete. "Por culpa de Marcos, Mauricio se quedó sólo con un tercio de su inteligencia y sus ojos", manifestaron con malicia desde la Coalición Cívica, en alusión a la caracterización que el presidente hizo tiempo atrás del binomio Lopetegui-Quintana.