A pesar que los mandatarios se mostraron como ganadores del pacto fiscal, tuvieron también que ceder en algunos aspectos. Respecto a Ingresos Brutos, tendrán que eliminar “inmediatamente tratamientos diferenciales basados en el lugar de radicación o la ubicación del establecimiento del contribuyente o el lugar de producción del bien”. Por otra parte, se comprometieron a “desgravar inmediatamente los ingresos provenientes de las actividades de exportación de bienes, excepto las vinculadas con actividades mineras o hidrocarburíferas y sus servicios complementarios”.

Las provincias tendrán que desistir inmediatamente de los procesos judiciales ya iniciados relativos al régimen de Coparticipación Federal de Impuestos, a afectaciones específicas de recursos y a transferencia de competencias, servicios o funciones.

La provincia que gobierna María Eugenia Vidal también tuvo que ceder. Además de renunciar a su juicio ante la Corte Suprema por el Fondo del Conurbano (los retroactivos se calculaban en orden de los $400.000 millones), dejará de recibir una masa de subsidios: el Consenso Fiscal prevé “eliminar subsidios diferenciales para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en materia energética para el ejercicio de 2019 y en transporte para el ejercicio de 2021”.

Por último, los gobernadores pondrán en marcha un cronograma de reducción de tasas del Impuesto a los sellos, que será de 0,75% a partir de 2019, 0,5% a partir de 2020, 0,25% a partir de 2021 y eliminarlo a partir de 2022.