La volatilidad externa y los problemas domésticos pegaron de lleno en los bonos argentinos del tramo largo de la curva de rendimientos. En especial, en el título a 100 años emitido en junio de 2017, bajo el ticker AC17 o más conocido en la jerga del mercado como "centurión".

"El dolor ha sido particularmente agudo para los inversores de los bonos a 100 años del país. Su precio ha bajado a menos de 92 centavos por dólar, desde 103 centavos a fines del año pasado, debido al nerviosismo de los traders ante las perspectivas de un aumento en las tasas de interés de Estados Unidos que causaron la venta de bonos con vencimientos a largo plazo", explicó en un anota la agencia de noticias Bloomberg.

Los bonos denominados en dólares perdieron 2,1 por ciento en los primeros cuatro días de la última semana para completar una caída superior al 6 por ciento en el año, el peor desempeño en los mercados emergentes, según el índice EMBI Global Diversified de JPMorgan Chase & Co.

Bajó a menos de 92 centavos por dólar, desde los 103 centavos a fines del último año

"Recomendamos a nuestros clientes que vendan bonos a largo plazo y compren bonos a más corto plazo", dijo a Bloomberg Fernando Baer, estratega de Quantum Finanzas, una consultora liderada por el ex secretario de Finanzas Daniel Marx.

No todos son tan bajistas. Michael Roche, estratega de renta fija de Seaport Global Holdings LLC, estimó que es una reacción natural a los bonos del Tesoro de los Estados Unidos y apuntó al impulso positivo del crédito del país.

"El bono a 100 años de Argentina es muy atractivo, no sólo por su rendimiento sino que también porque el país está experimentando mejoras crediticias", dijo a la mencionada agencia, aunque agrego que "es demasiado pronto para recomendar una compra. Los inversionistas esperarán más para evaluar cuándo se ha agotado la venta.