El tramo decisivo de la campaña hacia las PASO encuentra a la economía sin reacción y al Gobierno sin más recursos que los de la ANSES para desplegar ante la emergencia el populismo financiero que le funcionó en 2017: créditos subsidiados para pobres y jubilados, Ahora 12 para la clase media y Precios Cuidados para paliar los efectos de una inflación que no pudo bajar del 55% interanual. Los dólares del Fondo apenas alcanzan para frenar la corrida que volvió a asomar la cabeza estos días. Los insultos callejeros al Presidente incluso donde antes jugaba de local, como en Córdoba, tampoco parecen ilustrar la recuperación de su imagen que publicitan sus encuestadores favoritos. Y sin embargo, en el Frente de Todos admiten que todavía les faltan dos o tres puntos decisivos para evitar una segunda vuelta que todavía asoma mortífera para Alberto Fernández.

Que Mauricio Macri todavía pueda aspirar a la reelección pese al fracaso total de su política económica -que admiten y describen así textualmente diputados oficialistas como Facundo Suárez Lastra- es el resultado de muchos fenómenos sociales, políticos y económicos cruzados. Pero también de dos campañas que parecen ancladas en siglos distintos. Como escribió el politólogo Julio Burdman en Tiempo Argentino, es una disputa entre modernidad y posmodernidad. Entre el argumento y la imagen. Entre la razón y la intuición.

Anteayer, en las redes sociales Facebook e Instagram, se vio un récord de 419 avisos diferentes de Juntos por el Cambio

Es el terreno de la intuición donde trabaja más denodadamente Jaime Durán Barba y donde el Frente de Todos permanece casi callado. A esa intuición, Macri le habla al oído. Sin que casi nadie repare en ello, la microsegmentación del mensaje oficial está llegando a niveles nunca vistos en Argentina. El viernes pasado, solamente en Facebook y en Instagram, Juntos por el Cambio tenía 37 spots diferentes para que le lleguen a 37 públicos distintos. Audiencias bien demarcadas gracias al cruce de información pública con datos personales que el Estado no debería utilizar con fines proselitistas pero que siempre usó, aunque nunca tan profesionalmente. Una oferta para cada demanda: patrulleros nuevos para el inquieto por la inseguridad, foto con Amalia Granata para la doña de pañuelo celeste, ruta reciclada para el automovilista del interior bonaerense.

Anteayer, en esas mismas dos redes sociales se podía ver un récord de 419 avisos diferentes de Juntos por el Cambio. Se lo informó preocupado a uno de los referentes de la nueva unidad peronista su cotizado consultor extranjero, que conoce la tecnología electoral de Jaime Durán Barba pero no dispone ni por lejos de sus recursos. Cuatrocientos diecinueve spots son cuatrocientos diecinueve microhistorias, cuatrocientas diecinueve secuencias de imagen, cuatrocientas diecinueve apelaciones a la emoción. Una verdadera hazaña del relato. "Más que un gobierno, son una productora de contenidos culturales", dice con envidia el consultor, para quien en cualquier otro país sería impensable siquiera que un presidente con los resultados de Macri aspirara a ser reelecto.

Lo que consigue tal despliegue de big data y publicidad teledirigida es que un desocupado pobre que perdió su empleo mientras la deuda pública saltaba del 52,6 al 95,4% del PBI evalúe que "si nos prestan plata, es porque nos tienen confianza", como vio el consultor en un focus group de la semana pasada. La sistemática publicidad negativa sobre los candidatos opositores (el aporte de campaña de los grandes multimedios) agrega otra dimensión: los electores no sopesan los claros y oscuros de la gestión Macri simplemente porque no piensan en ella. Miran a los dos contendientes pero su inconsciente solo repara en lo nuevo: el retador. Por eso el consultor festejó como un gol de media cancha una pregunta retórica que tiró Alberto Fernández en un reportaje y que él recomendó multiplicar todo lo posible: "¿Te imaginás cuatro años más de Macri?".

Puñales inesperados
Al margen de los industriales, furiosos ante un plan económico que en el último año cerró cinco fábricas por día y destruyó 175 empleos fabriles por día, como consta en los registros de la AFIP y del Ministerio de Trabajo, el establishment está dividido. De un lado están los believers y del otro los resignados. Los primeros pueblan ámbitos como el grupo de whatsapp "Nuestra Voz", prácticamente un comité CEO de apoyo a la reelección. Los segundos simplemente apoyan a Macri para que Cristina Kirchner no vuelva a arrimarse al poder.

Entre esos resignados hay muchos productores rurales y emprendedores de la agroindustria, un colectivo social donde Cambiemos generaba fanatismos en las dos últimas elecciones. El apoyo, dos años después, no es el mismo. Se vio en la Jornada de las Carnes, anteayer en la Exposición Rural, donde Macri planea hablar justo el fin de semana previo a las PASO. El CEO de Swift, Miguel Achaval, responsable del principal frigorífico exportador de carne del país y referente del consorcio de exportadores ABC, advirtió con dureza que las altas tasas de interés y la caída del mercado interno amenazan de muerte a la actividad. Incluso se atrevió a una herejía: cuestionar las ventajas del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que el Gobierno promocionó como una victoria diplomática.

El CEO de Swift advirtió que las altas tasas de interés y la caída del mercado interno amenazan de muerte a la actividad

Ricardo López Murphy, otrora socio y entusiasta impulsor de Cambiemos, también asestó uno de esas puñaladas inesperadas. Avisó que no votará a la fórmula de Juntos por el Cambio y que optará por uno de los tres candidatos minoritarios a la derecha del oficialismo. Justo cuando el veterano asesor de campaña estadounidense Dick Morris envalentona a José Luis Espert para superar a Roberto Lavagna y quedarse con un tercer puesto que ya varias encuestas le asignan.

Pero el frente menos pensado que se le abrió al Ejecutivo fue el del fiscal Carlos Stornelli. El exjefe de seguridad de Boca Juniors, a cargo de la investigación de la causa de los cuadernos, ordenó impulsar la denuncia que hicieron diputados kirchneristas sobre la renegociación del contrato con Autopistas del Sol, la concesionaria del Acceso Norte donde el grupo Macri tuvo acciones hasta mediados de 2017. Stornelli imputó a Guillermo Dietrich, al propio Macri y al extitular de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, por la escandalosa prórroga de la concesión hasta 2030, sin licitación y con condiciones inéditas a favor de la empresa. Objeta la renegociación de los contratos tanto para Ausol como para el Acceso Oeste, que implican una transferencia de 1.100 millones de dólares hasta 2030 a favor de los concesionarios.

La máquina de endeudar
El Fondo Monetario, en tanto, incluyó en la cuarta revisión de su acuerdo con Macri una perla que detectó y publicó ayer en el portal Econojournal el periodista especializado en energía Nicolás Gandini. Hasta la tercera revisión, el Fondo preveía que los subsidios al sector energético para 2020 iban a totalizar unos u$s 800 millones ($44.300 millones). Representarían un 0,2% del PBI. Pero en la cuarta revisión, esas subvenciones figuran con más del cuádruple: u$s 3.800 millones (unos $ 220.900 millones). ¿La diferencia? Los contratos de compra-venta de energía anticipada (PPA’s) que firmó el Estado durante 2016 y 2017.

Los subsidios a la energía pasaron de u$s800 millones a u$s3.800 millones según la cuarta revisión del FMI

Podría tratarse solo de un descuido millonario, pero el tema de fondo es más grave: la mayoría de los contratos PPA que firmó en su momento Juan José Aranguren sirvieron para construir centrales eléctricas que hoy no despachan energía porque el tarifazo deprimió la demanda y no se usa un solo megawatt más que en 2015, pese a que la población creció 6% desde entonces. Es decir, les garantizaron el cobro de una electricidad que no están generando porque no hace falta. Y van a seguir cobrando -en dólares- pese al ajuste que impuso sobre el resto de las partidas el acuerdo con el FMI.

cuerdo con el FMI. De esos polémicos contratos (cerca de 100 en total), tres empresas salpicadas por la causa de los cuadernos firmaron la mayor cantidad: Pampa (de Marcelo Mindlin), Albanesi (de Armando Losón) y MSU (de Manuel Santos Uribelarrea). Pero los proyectos fueron financiados a su vez por grandes fondos como BlackRock, por lo cual cualquier intento de renegociar los contratos sería interpretado por Wall Street como un default. Una verdadera máquina de endeudar en marcha que recibirá como herencia Alberto Fernández si asume el 10 de diciembre y que deberá maniobrar el propio Macri si es reelecto.

El despertar del dólar de los últimos días puede responder a la incertidumbre de cara a las PASO o a este tipo de desmanejos, que hacen prever a muchos una disparada del dólar gane quien gane. En cualquiera de los dos casos es un dato peligroso para el Gobierno. Como sabe el consultor que descubrió los 419 spots del macrismo, es la estabilidad del dólar y no su valor lo que preocupa a los votantes en los focus groups. Quizás Durán Barba habría preferido que se quedara en $46, como estaba dos meses atrás.

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