La calificadora de riesgo Moodys advirtió ayer que el Gobierno está expuesto a eventuales shocks externos debido al elevado nivel de endeudamiento en dólares que necesita para financiar el déficit, para lo cual pidió que se desarrolle el mercado local y así poder emitir deuda en moneda propia como por ejemplo hace Brasil, que sólo tiene el 3% de sus pasivos en nominada en billetes verdes.
Así lo planteó el economista jefe de la agencia, Gabriel Torres, en la 14 º Convención anual organizada por la firma en el hotel Four Seasons.

Durante un diálogo con periodistas, Torres también se refirió al déficit de cuenta corriente de la Argentina que se encamina a ser récord. "Está creciendo, pero no es un nivel elevado para lo que es Latinoamérica. En Nicaragua, es del 10% del PBI", minimizó, aunque aclaró que el problema es cómo se financia, si con "inversión extranjera neta o deuda" y como en el país prepondera el segundo factor "se te puede dar vuelta".

En ese sentido, Torres apuntó que "nos preocupa más el impacto político que pueda tener el déficit comercial", en referencia a los sectores industriales que se vean perjudicados por las importaciones y destruyan empleo, lo cual podría quitar apoyo a la administración actual.

Respecto a la calificación que recibe la Argentina de parte de la agencia, el economista dijo que es el único país de la región con perspectiva positiva y aún le quedan "6 o 7 escalones" para llegar al grado de inversión. Para avanzar en ese camino, Torres dijo que la calificadora tiene "una actitud más laxa" con las metas de inflación que con las de déficit fiscal.

"No se van a llegar a cumplir las metas de inflación, pero lo que importa es la tendencia a la baja", sostuvo.

En cuanto al rojo fiscal, Torres subrayó que "si bien el déficit es alto, del 6% del PBI, se ve agravado porque Argentina no se puede financiar domésticamente". "El país necesita que crezca el mercado local, aunque esto no se va a ver este año ni el que viene", añadió, y sugirió que esto recién podría darse "en diez años".

El economista ponderó que "el Gobierno quiere bajar el déficit en dos puntos del PBI" y que se incrementó el gasto social en detrimento de subsidios, aunque se mostró preocupado porque "los ingresos también bajaron" y luego del 2018 "el déficit se deberá achicar" ajustando otras partidas.