La nueva estructura impositiva sobre los combustibles líquidos entró ayer en vigencia con la aplicación de un tributo fijo de actualización trimestral, atado a la evolución de la inflación, y suma un gravamen vinculado a las emisiones de dióxido de carbono, el primero en su tipo vigente en la región.

De acuerdo cifras privadas, por la reforma impositiva se aplicará por litro de nafta un valor fijo de 6,726 pesos por el nuevo impuesto interno a los combustibles, y otros 0,412 pesos por el gravamen vinculado a las emisiones de dióxido de carbono, es decir un total de 7,138 pesos.

En tanto, por cada litro de gasoil, los gravámenes fijos que comenzaron a aplicarse son de 4,148 y 0,473 pesos, totalizando 4,621 pesos. Como las naftas tienen un componente de 12% de etanol y el gasoil un 10% de biocombustible, productos que están libres de tributo, los nuevos gravámenes impositivos se aplican sobre el 88% y 90% restante, con lo cual los montos de impuesto bajan a 6,281 y 4,159 pesos respectivamente.

A pesar de este impacto contenido, desde las empresas petroleras afirman que todavía no está previsto aplicar aumentos en los precios de los combustibles.