El Gobierno nacional obligará a organismos, empresas públicas y fondos fiduciarios a comprar deuda reperfilada para hacerse de caja y llegar a diciembre sin sobresaltos en el financiamiento.

Se trata de las Letras cuyo pago el Ejecutivo postergó para el año que viene y los próximos meses, que pusieron al país otra vez en la categoría de default, ya que su vencimiento no se afrontará en tiempo y forma.

Este nuevo DNU afectará a la totalidad de las empresas, entes y fondos fiduciarios y los fondos o patrimonios de afectación específica administrados por cualquiera de los organismos, lo cual refleja la necesidad del Tesoro por hacer caja en los meses que quedan del año.

Sólo quedaron exceptuados los bancos públicos, el Poder Judicial y el Poder Legislativo.

"Para alcanzar los propósitos antes enunciados, resulta apropiado maximizar la posibilidad de recurrir al financiamiento a corto plazo, a través de los excedentes transitorios de liquidez de todas las jurisdicciones y entidades del Estado Nacional, incluidos los fondos fiduciarios y patrimonios de afectación específica administrados por entidades del sector público", dijo el Gobierno en las consideraciones.