La calificadora de riesgo Moody's consideró que 2020 será un año de tendencia negativa para la solvencia crediticia en todo el mundo, lo que consideró es resultado de un entorno político disruptivo e impredecible que exacerba los desafíos de los soberanos.

"Nuestra perspectiva para la solvencia soberana en 2020 es negativa, lo que refleja nuestras expectativas sobre las condiciones fundamentales que impulsarán el crédito soberano en los próximos 12-18 meses", planteó el trabajo que analiza la situación de todas las regiones del planeta, según un informe al que accedió hoy Télam.

Para Moody's "un entorno político y geopolítico disruptivo e impredecible está exacerbando la desaceleración gradual en la tendencia de crecimiento del PIB", lo que a su vez agrava los cuellos de botella estructurales de larga data y aumenta los riesgos económicos o financieros.

En muchas economías avanzadas y algunos mercados emergentes "han surgido movimientos populistas influyentes en los últimos años, ya sea desde el margen político o desde dentro de los partidos establecidos, a menudo en reacción a años de ingresos estancados y aumento de la desigualdad de ingresos", analizó.

Para reafirmar esa visión, asevera que "en todo el mundo, un tono cada vez más populista está socavando la efectividad de la política interna, debilitando la fuerza institucional y agravando los riesgos sociales y de gobernanza".

"Muchos rechazan la ortodoxia política y el multilateralismo, con el objetivo de alterar el consenso establecido o suplantarlo. A menudo, las políticas adoptadas crean fricciones que se sienten más allá de las fronteras de un país, con el riesgo político interno transformándose en riesgo geopolítico", planteó el trabajo.

El entorno político antagónico también está "debilitando las instituciones globales y nacionales, disminuyendo la capacidad de absorción de impactos de los soberanos con altas cargas de deuda y bajos amortiguadores fiscales".

En general, el entorno global se está volviendo "menos predecible para los 142 soberanos" que califica Moody's, que abarca US$ 63.2 billones en deuda pendiente, y en consecuencia "el riesgo de eventos está creciendo, aumentando el espectro de reversiones en los flujos de capital que cristalizarían las vulnerabilidades que enfrentan los soberanos más débiles".

En América Latina, el aumento de las demandas sociales en un contexto de desaceleración del crecimiento y alta desigualdad de ingresos está "limitando el espacio de los responsables políticos para adoptar reformas y medidas fiscales para apoyar el crecimiento y las finanzas públicas".

En ese contexto global, la calificadora explicó que en la región, el cambio de perspectiva negativo para México (A3 negativo) fue el "resultado de la formulación de políticas cada vez más impredecibles del gobierno y la creciente dependencia de PEMEX, la compañía petrolera estatal, del apoyo del gobierno".

El incumplimiento de Argentina (Caa2 RUR-), que fue "el resultado de instituciones débiles, políticas impredecibles y una fortaleza fiscal que disminuía rápidamente, impulsó la rebaja de tres niveles y la revisión en curso para una rebaja adicional".

Dentro de las limitaciones, una salida "rápida"

Así definió el economista Guillermo Nielsen, el principal objetivo del nuevo Gobierno respecto a la deuda tanto al momento de negociar con los acreedores privados como con el Fondo Monetario Internacional (FMI). 

"Estamos tratando de minimizar daños y parte de eso es que esto salga rápidamente", aseguró el asesor del presidente electo, Alberto Fernández, que suena como posible futuro ministro de Economía. 

El economista contó en una exposición que realizó en la Universidad de Miami que el Gobierno electo está confiado en poder avanzar dado que en el mercado hay matices que no había años atrás en tanto que hay "ansiedades distintas y diferentes visiones de la realidad", tanto en los acreedores privados como en el FMI.

Los niveles de deuda, insostenibles

Desde que Donald Trump llegó a la Casa Blanca el endeudamiento bruto de EE.UU. creció un 16%, en una economía que atraviesa el periodo de crecimiento más largo de la historia y con la tasa de desempleo más baja desde la Guerra de Vietnam.

En este punto, el día de Halloween el pasivo estadounidense superó los 23 billones de dólares, siguiendo una tendencia que la Reserva Federal (Fed) ve "insostenible", de acuerdo con El País de España.

Explican los especialistas que el déficit público suele reducirse cuando la economía crece, debido a que el aumento de la recaudación asociada al ciclo, en paralelo a la mejora de lo beneficios empresariales, contribuye a reducir los números rojos. A esto se suma que al haber más personas ocupadas, se reduce el gasto en programas de asistencia social. Pero en la era Trump "ocurre justo lo opuesto", dijo el analista David Wessel, de Brookings, ya que el agujero presupuestario en lugar de achicarse creció casi un 50% pese a la caída del desempleo hasta su menor nivel en medio siglo.

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