Los industriales alertaron que la presión del dólar sobre la inflación les generó un escenario de alta conflictividad de cara a las negociaciones paritarias, con aumentos de precios que habilitará a los sindicatos a reclamar pautas salariales por encima del deseo oficial del 15%, pero en ciertos sectores con "escasas" posibilidades de afrontar mayores costos laborales ante ventas congeladas y costos a la alza en distintos rubros.

El análisis de la UIA, parcial por falta de reuniones formales en el receso veraniego, es "complejo", según definió uno de los integrantes de la mesa ampliada de la entidad más poderosa del país. Sucede que el costo de vida creció al ritmo de la suba del dólar, ya que "se trasladó casi toda la devaluación a los precios". Calculan que durante enero habrá una inflación del 2% que, apenas iniciado el año, "es una mala señal para creer que se puede negociar para todo el 2018 en un 15%".

El escenario es contradictorio para los dueños de las fábricas porque consideraron que ganar mercado externo "es un proceso que lleva mucho tiempo y no están todavía dadas las condiciones para competir en el mundo". Por lo tanto, la recuperación sólida del sector que permita inversiones "sólo se podrá ver si se recupera la capacidad de compra local", lo que implica que los trabajadores deberán tener mayor capacidad adquisitiva.

"Necesitamos un mercado interno fuerte para poder empezar a recuperar el funcionamiento total de la capacidad instalada en las fábricas. A partir de ahí, vienen las inversiones que generan puestos de trabajo, porque nadie va a llegar al país a producir nada si las fábricas que estamos acá no somos rentables", destacó una fuente industrial.

Así las cosas, los dueños de las pymes fabriles se enfrentarán a una paritaria con la presión oficial de no excederse en el 15% -para evitar inflación, según señalan desde la Casa Rosada y desde el FMI-, con la "imposibilidad" en algunos casos de siquiera llegar a ese porcentaje, y la necesidad de evitar un "derrumbe" del consumo que los perjudique a los propios productores que dependen del mercado interno.

"Ninguna negociación podrá cerrarse en 15%. Pero de todos modos, nuestro sector está muy mal, se han extendido los plazos de pago y no se vende casi nada. Por eso consideramos que será un año muy complicado para todos los sectores sensibles", admitió a BAE Negocios el dueño de una marroquinería nacional.

Otro jefe industrial señaló que la dirigencia sindical local "no está dispuesta a aceptar el techo de paritarias del 15%, sobre todo con los aumentos que se manejan". Allí reside la conflictividad de intereses: las fábricas le hacen frente a los aumentos de los costos en materia de energía e insumos, que se encuentran en su mayoría con precios dolarizados, y buscarán que la variable de ajuste sea el salario para evitar que se pierda "la batalla principal que es combatir la inflación".

Los líderes empresarios se había ilusionado con mantener la "cláusula gatillo" para lograr acuerdos dentro del margen requerido por el Gobierno, pero evitando trasladar esa pulseada adentro de las fábricas, con conflictividad que ponga en riesgo la actividad laboral. Sin embargo, la orden oficial implícita fue desechar esa herramienta porque "genera expectativas inflacionarias que después se convierten en realidad", admitió un integrante de la mesa chica industrial.

Ese contexto, los industriales buscarán que se active una mesa de consenso para acordar primero la orden macro. Aunque afirmaron que ante la tensión creciente con los sindicatos, el conflicto que generó la revelación del empleo en negro que mantenía el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, con una empleada doméstica, y la volatilidad del dólar, "será tarea imposible de lograr".