El Gobierno ratificó ayer que el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional permitirá financiar la totalidad de los vencimientos de deuda del año que viene, al incrementarse casi en un 100% los desembolsos previstos para el 2019 respecto al memorándum original, por lo que el Ejecutivo tiene previsto salir a endeudarse a largo plazo recién desde el 2020.

De acuerdo a la planilla presentada ayer en el Senado por el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena, tras la firma del memorándum, el organismo multilateral aportará u$s22.800 millones el año que viene y de esta manera cubrirá más del 80% de los u$s27.900 millones de las necesidades que figuran en el Presupuesto, sin contar las de corto plazo que conforman las Letras del Tesoro.

Pena expuso en la comisión de Presupuesto de la Cámara alta junto al ministro Nicolás Dujovne, tras la media sanción obtenida la semana pasada en Diputados, que despejó el camino para la aprobación del entendimiento del FMI por parte del board.

A diferencia de lo que ocurrió en la Cámara Baja, el debate en el Senado se dará con el acuerdo con el Fondo ya hecho público y con un programa financiero diferente al que se incluyó en el mensaje de remisión del proyecto.

"Con renovar el 60% de las Letras cerramos el programa financiero, sin necesidad de colocar nueva deuda", explicó el secretario. Esto implica que el Gobierno apuesta a refinanciar u$s8.700 millones del stock de u$s14.500 millones de Letes que vencen a lo largo de 2019, que el Ejecutivo contabiliza al margen de lo que debe cancelar en títulos de largo plazo.

En ese sentido, la ley de leyes contempla un resultado primario equilibrado, u$s600 millones del Plan Gas, u$s14.100 millones de intereses de deuda, más u$s9.500 millones de vencimientos de principal en manos de privados, conformados por u$s2.800 millones del Global 2019, u$s1.200 millones del Bonar 2024, u$s2.900 millones de un Repo, entre otros. Por otro lado, deben cancelarse u$s3.600 millones con organismos multilaterales.

Estas necesidades se cubrirán con los u$s22.500 millones que el viernes aprobó el FMI, un saldo inicial de caja de u$s5.400 millones, y apenas u$s1.700 millones de un Repo, única fuente que aportará el sector privado. En tanto, el Banco Mundial, el BID y la CAF desembolsarán u$s4.600 millones.

Lo cierto es que la principal diferencia entre el memorándum firmado en junio y el dado a conocer la semana pasada es que además de ampliarse el monto en u$s6.300 millones de los u$s50.000 millones originales, la mayor parte de los giros se realizará en 2019, por lo que quedarán sólo u$s5.100 millones para el 2020 en adelante, en un año en donde las necesidades excluyendo Letes suman u$s25.800 millones.

El objetivo era despejar la incertidumbre respecto al acuerdo inicial, que sólo cubría una parte de las necesidades y presuponía renovar en el mercado los vencimientos. Pero como el castigo sobre los activos argentinos continuó, el Gobierno le pidió al Fondo que anticipe los giros para cubrir la totalidad.

El problema es que así el programa de 2020 quedó a merced de que los mercados vuelvan a abrirse para la Argentina, ya que habrá que ir a buscar financiamiento por u$s16.100 millones. "El financiamiento del Fondo es a una tasa baja ya que será del 4%", argumentó Dujovne, que volvió a comparar ese costo con el que pagaba el kirchnerismo "con Venezuela".

El ministro aseguró que para el año próximo el Gobierno espera poder emitir Letes "por debajo del 5%", teniendo en cuenta que en la última licitación consiguió bajar la tasa al 5,5%.