La producción energética retrocedió 0,5% interanual en el tercer trimestre luego de cuatro períodos consecutivos en alza. Según los datos publicados ayer por el Indec, la baja fue motorizada por una importante caída de 5,7% en los derivados de petróleo como coletazo de la recesión. En cambio, en medio de un invierno más crudo que el del año pasado, la generación neta de energía eléctrica subió 3% y el gas entregado neto, 2,2 por ciento.

El informe del organismo estadístico precisó que, pese a la caída en términos anuales, el índice sintético de energía registró un crecimiento de 0,9% (sin estacionalidad) respecto del trimestre anterior. También aportó datos ambivalentes para el sector de los biocombustibles: mientras que la producción de bioetanol avanzó 5,2% interanual, la de biodiésel se desplomó 13,4%.

En cuanto al sector petrolero, las consultas del Indec mostraron que, para el 71,4% de los empresarios petroleros, la demanda interna seguirá cayendo durante los últimos tres meses de 2018. Por el contrario, el 42,9% espera un aumento en las exportaciones.

Algunos analistas consultados por BAE Negocios advirtieron que la caída en la producción de derivados de petróleo -como el diésel oil, fueloil, kerosene, gasoil y naftas, entre otros- tiene dos causas negativas fundamentales. Por un lado, la menor refinación de petróleo a raíz de la caída de la demanda en plena agudización recesiva. Y por otro, un incremento en la importación de aceites elaborados a base de crudo.

Sin embargo, esto se da en simultáneo con un crecimiento en la producción de crudo. El especialista Daniel Montamat explicó que la producción argentina de crudo se está extendiendo este año a un ritmo del 3%, según los datos del Instituto Argentino del Petróleo y Gas, a raíz del crecimiento del shale oil. Así, cortaría una racha de bajas que comenzó en 1998. "Este año será un punto de inflexión que va a cambiar la tendencia y el año que viene puede crecer entre 3 y 5% más", dijo.

Y destacó que esta coincidencia dará lugar a una consecuencia positiva: la reducción del rojo energético. "Hay una caída de la demanda por la recesión económica que, sumada al crecimiento de la producción, mejora el saldo de la balanza comercial energética, que arrastra un fuerte déficit, que este año será de unos US$ 3.000 millones. Con más oferta y menos demanda, tenés que importar menos", concluyó Montamat.