El desarme obligado de las Lebacs borró de un plumazo cerca de $210.478 millones de las carteras de los bancos y el stock de las letras del Central en las entidades financieras se redujo el miércoles a $175.995 millones. Sin poder renovar las letras que les vencían, la mayor parte de los bancos optó por las Leliq, y ese mismo día la tenencia de las letras de liquidez aumentó en $102.281 millones, pasando de los $97.032 millones a $199.413 millones. Los que quisieron ir a las Nobac pidieron una tasa mayor a la que el BCRA estaba dispuesto a convalidar y no fueron muchos los que eligieron las Letes de Hacienda.

Así, por primera vez desde que el Central lanzó las Leliq, el stock de estas letras en los bancos superó al de las Lebacs. Las Leliqs, que desde su concepción fueron diseñadas para el uso exclusivo de las entidades financieras, se consolidan como el principal instrumento con el que ahora Luis Caputo busca tener un mayor control de la política monetaria.