Apalancada en el derrumbe de las importaciones por la recesión y una mejora en las exportaciones, Argentina tuvo un superávit comercial de US$951 millones en julio y sumó su undécimo mes en verde consecutivo, algo que no pasaba desde 2012. Así, en los primeros siete meses del año, acumuló un saldo positivo de US$6.540 millones.

Según el informe que publicó ayer el Indec, las ventas al exterior totalizaron US$5.856 millones, lo que implicó un alza interanual del 8,3%. El dato es positivo ya que las cantidades exportadas crecieron 20% interanual y permitieron contrarrestar una baja en los precios de los productos del 10%.

Fue clave, en este punto, el aporte del agro, que vendió 56,2% más que en el mismo mes de 2018 gracias a la comparación de la cosecha récord con un año de sequía. También mejoraron las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario (9,5% interanual). En cambio, las de manufacturas de origen industrial cayeron 17,8% ante el sostenido derrape fabril.

Las importaciones, en tanto, extendieron su desplome a causa de la profunda recesión. Totalizaron US$4.905 millones el mes pasado, 20,6% menos que un año atrás. Las compras de bienes de capital se hundieron 25,3% interanual y las de bienes de consumo, 24,9%.

"Este comportamiento obedeció al impacto de la mejora en el tipo de cambio relativo en términos interanuales y a la recuperación del agro junto a la ralentización del consumo interno", apuntó la consultora Abeceb.

Ecolatina coincidió: "La crisis cambiaria, que golpea al resto de la economía, estimula al sector externo. Mejor aún, si se hubieran mantenido los precios de julio de 2018, el superávit habría alcanzado US$1.200 millones, por lo que se observa que la recuperación es efecto de las cantidades y no de los precios lo que permite pensar que la misma es más sólida".

La corrida desatada la semana pasada potenciará la dinámica recesiva y la competitividad cambiaria en lo que resta del año.

"Proyectamos un resultado positivo cercano a US$12.500 millones, producto fundamentalmente de la contracción importadora (cercana al 20% interanual), pero también por un avance exportador (8%), algo no menor en este contexto global proteccionista y donde nuestro principal socio comercial sigue anémico. Más allá del resultado electoral, el año que viene presentará rasgos parecidos a 2019 en este frente, de modo que podemos hablar de que se encadenarán dos años de superávit, algo que no sucede desde 2013-2014 (y por un monto mucho mayor a entonces)", estimó, optimista, Ecolatina.

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