Los precios mayoristas treparon 11,2% en agosto y de esta manera volvieron a mostrar un traslado más rápido de la devaluación que el registrado por el índice minorista, el cual avanzó 4% en el mismo lapso, de acuerdo al Indec.

El índice de precios al por mayor (IPIM) elaborado por el ente estadístico muestra la variación de una canasta de productos que está conformada principalmente por insumos utilizados para la producción y que son mayormente importados o exportables (transables). El dato difundido ayer consolida dos expectativas: los precios al consumidor de septiembre mostrarán un nuevo salto y los propios mayoristas también vendrán inflados, ya que la metodología del IPIM aclara que la medición se realiza entre el 15 y el 15 de cada mes, salvo excepciones puntuales.

Es decir que el dato publicado ayer toma apenas la primera mitad del mes. Eso permite prever que septiembre vendrá recargado también en este indicador, lo que retrasará el achicamiento de la brecha con el IPC.

La medición del último mes mostró que se volvió a ensanchar la brecha entre precios mayoristas y minoristas. Es decir, entre los precios que son principalmente insumos de las empresas (costos), y los de sus productos finales, parte fundamental de lo que determina sus beneficios. Tarde o temprano, las compañías van a necesitar pasar esos aumentos a sus precios finales y eso presionará sobre el IPC Nacional.

Lo cierto es que la brecha entre los dos índices creció fuerte. En el último año, el IPIM marcó una suba de 62,9% y el IPC una de 54,5%. Esos 8,4 puntos de diferencia se trasladarán tarde o temprano. Más tarde si la caída del poder adquisitivo no convalida remarcaciones y más temprano en la medida en que sí lo haga.

Entre analistas hay coincidencias en que, más allá de las medidas de alivio, la inestabilidad macro complica al consumo porque invita a los hogares a cuidarse en sus gastos. Con todo, el salto a un IPIM de 11,2% no predice un número similar para los minoristas sino que muestra la fuerte tendencia alcista.

En julio la brecha había llegado a desaparecer, porque el IPIM se había desacelerado con fuerza durante dos meses consecutivos. Primero junio marcó 1,7% y después julio 0,1%. La interanual llegó a 53,6% contra un IPC de 54,4%.

Distintos analistas dijeron a BAE Negocios que el IPC continuará alto hasta el 2020 y que recién en algún momento del próximo año habrá chances de observar una vuelta a los niveles previos a la corrida posterior a las PASO (julio había marcado 2,2%). Según el propio REM del BCRA, diciembre tendrá una suba de 3,6%, enero una de 3,4% y febrero una de 3,2%.

Un inconveniente aparecerían a partir de enero, según los planes del Gobierno de Cambiemos: por un lado, los alimentos de la canasta básica alcanzados por el plan alivio volverían a cargar con todo el IVA y, por otro, se retomaría el sendero de ajustes de electricidad y gas. En ese sentido, a partir de noviembre se descongelarán los precios de las naftas.

Desde ACM reseñaron que "aún con el control de cambios anunciado durante este mes, el proceso de ajuste de precios está lejos de finalizar y que, a su vez, podría sufrir rebrotes en el último mes del año y los primeros meses del 2020 producto de la reiniciación en los cambios de precios relativos pospuestos".

Una clave se desprende de ahí. Y es que el 11,2% que marcó el IPIM ocurrió con los precios de los combustibles, del gas y la electricidad congelados. Esas medidas moderaron las subas. De ahí que el 11,2% sea inferior al 16% de septiembre del 2018, con una devaluación similar.

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