En el mundo empresario comenzó una ascendente preocupación por el adelantamiento de los tiempos electorales, luego de que el presidente Mauricio Macri dejara entrever que buscará la reelección el año. Varios referentes del sector privado consideraron que un estado de extensa campaña proselitista generará una parálisis de medidas que beneficien los negocios en el corto y mediano plazo debido a "medidas populistas" que el Gobierno podría implementar para recuperar respaldo popular.

En donde los nervios se pusieron de punta es entre los industriales, quienes analizaron que el conflicto que el Gobierno tuvo con la UIA le mejoró la imagen a Macri por la presunta confrontación con el "poder real" que se contrapone con los intereses del resto de la sociedad.

"Dicen que este es el gobierno de los empresarios pero nuestro sector está muy perjudicado. Si las cosas les van mal, la gente va a decir que fue culpa nuestra. Y encima ahora dicen que se alejaron porque nosotros queremos hacerle daño a la gente. Es puro cuento para buscar votos", se quejó un encumbrado dirigente de la central fabril más representativa del país.

Lo cierto es que la gradualidad, que extendió los beneficios de las reformas que benefician a la inversión privada, será más lenta aún, según los cálculos de los industriales. Ese escenario agravaría la crisis del sector manufacturero ya que un informe privado que circula entre los empresarios señaló la continuidad del malestar de Macri con los dueños de las fábricas, a quienes les retrasaría las soluciones reclamadas para evitar una crisis terminal para determinados sectores.

Hoy el presidente de la UIA, Miguel Acevedo, tendrá una tarea difícil de afrontar: por un lado, informará los resultados del encuentro que tuvo junto a Luis Betnaza y Daniel Funes de Rioja (vicepresidente 1º y 2º, respectivamente) con el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera; por el otro, intentará calmar los reclamos de los sectores y territorios que volverán a copar la amplia mesa del salón Petiribí cuando se reúna la Junta Directiva de la entidad.

Se sabe de antemano que la crisis productiva por la falta de competitividad de las fábricas argentinas que enfrentan una lluvia de importaciones en algunos sectores no cambió desde que explotó el malestar de los industriales con el Gobierno. Lo que sucederá esta tarde es incierto porque entre la cumbre con los funcionarios y la mesa chica no hubo reunión de Comité Ejecutivo, un lugar en donde -además de analizar el escenario- permite anticipar posibles grietas.

No estarán en la reunión de hoy Betnaza y Funes, ambos únicos acompañantes de Acevedo a la Rosada. Tampoco Adrián Kaufmann Brea, expresidente y ladero de la actual conducción. Los dos primeros fueron los encargados de bajarle la espuma al conflicto. El último, representante de la cámara alimenticia, es uno de los que trasladó con mayor énfasis la crítica situación en las economías regionales.

Lo cierto es que Acevedo, en ese encuentro, enfatizó en la necesidad de tener estabilidad cambiaria ante los saltos del dólar que encarecieron los costos de las fábricas por el traslado a precios. "El tema del dólar no es tanto el nivel sino la previsibilidad que podemos tener en el tipo de cambio", había dicho a través de su cuenta de Twitter. Logró un guiño del Ejecutivo, que mandó al Banco Central a intervenir para evitar una escapada.

Otro que utilizó la red social con un paralelo con el deporte a partir de la victoria de Juan Del Potro ante Roger Federer en Indian Wells fue el presidente de la UIPBA, Mario Gualtieri, que resumió en buenos modos lo que piensa gran parte de la UIA: "Los Argentinos estamos dotados de grandes talentos y características ganadoras en todos los deportes, rubros y sectores. Somos intensos e imparables!"Solo que tenemos q competir de igual a igual, con las mismas reglas y entonces ahí si...si lloramos será de Alegría! Vamos Argentina!!".