El Comité Ejecutivo de la UIA analizó con "preocupación" la escalada beligerante en declaraciones que provino del Gobierno nacional. Las críticas a la producción industrial fueron disueltas con más de tres horas de análisis, que sirvió para dejar de lado "cuestiones personales" y pensar en las resoluciones urgentes que tiene la competitividad de los productos argentinos.

Hubo un fuerte respaldo al presidente industrial, Miguel Acevedo, por la decisión de "dar la cara" en los medios de comunicación cuando la UIA fue atacada por el ministro de Producción, Francisco Cabrera, pero que evitó chocar con una respuesta que habría llevado la confrontación a puntos "indeseados" por los empresarios del sector.

El cónclave de ayer ayudó a fortalecer una unidad poco imaginada en los papeles tiempo atrás. La grieta productiva que se generó por el modelo económico, en donde la heterogeneidad de la actividad benefició a algunos sectores y estancó o perjudicó a otro grupo más amplio, no logró romper el entendimiento que políticamente disolvió los grupos internos, ni reinstaló el debate entre grandes empresas y pymes.

"Las grandes fueron las más enojadas por las críticas del Gobierno, cuando las más perjudicadas por las importaciones son las pymes. Eso demuestra que existe un clima de entendimiento aún cuando la realidad no es la misma", sintetizó uno de los integrantes de la mesa chica de la UIA, consultado por BAE Negocios.

La reunión, a la que calificaron de "muy productiva", hubo un consenso unánime de "buscar modos de hablar y no de confrontar". El diagnóstico complejo, que sumó la preocupación por las restricciones anunciadas para el aluminio y el acero además de las importaciones, tuvo como respuesta la dialéctica macrista del "diálogo constructivo por encima de las agresiones".

Los empresarios sostuvieron que el eje del debate debe ser el empleo industrial. Aclararon que no pedirán subsidios para su mantenimiento, pero que mantendrán sus exigencias para que se tomen medidas que preserve a la masa trabajadora, clave para la reconstrucción del mercado interno y el atractivo de las inversiones internacionales.

Llamó la atención, en el medio de ese análisis, lo disonante del tono "agresivo" de Cabrera. Se viralizó en el mundo empresario la entrevista radial que dio el ministro el fin de semana. Pero no sólo por su tono confrontativo sino por explicaciones que dejaron "dudas" sobre su conocimiento del sector: "Dijo que la medida de EE.UU. para restringir el acero en el mercado estadounidense estaba destinada a China, y eso no es cierto". Los datos los presentó el Grupo Techint, que pertenece a la Cámara del Acero, en donde señala que el gigante asiático sólo exporta el 3% del acero al país presidido por Donald Trump.

De concretarse el anuncio del presidente estadounidense, el sector más afectado sería el Aluminio, además del Acero. "Esto aportará a que se incremente el déficit comercial, que ya es incalculable por la sequía del campo y la pérdida de mercados para todos los sectores por los costos argentinos", se alarmó otro dirigente consultado por este diario.

Sin embargo, los jefes industriales dejaron de lado los sinsabores que generó el pinball con el Gobierno y llamaron a la "cordura del diálogo, en lugar de las acusaciones mediáticas". Nada, no obstante, los alejará de los planteos "pero con la premisa de aportarle soluciones al Gobierno". "Si a (Mauricio) Macri le va bien, nos irá bien a nosotros y a todos los argentinos", afirmó uno de los jefes industriales.

En la reunión de Comité hubo un alto para recibir al presidente del INTI, Javier Ibañez, quien desplegó las proyecciones del instituto al que los industriales consideran "clave" para la exportación de las manufacturas argentinas.