Todos los modelos climáticos indican que durante los próximos tres meses, el campo recibirá lluvias por debajo de lo normal. La preocupación recae para el maíz y la soja, los cuales de no recibir la suficiente cantidad de agua van a camino a caer en su rendimientos por hectárea lo que se traduce en un menor ingreso. Ingreso que será más que necesario para marzo próximo cuando los impuestos como el inmobiliario rural lleguen a la tranquera con subas del 50 por ciento.

Será por eso que desde septiembre pasado hasta la fecha, la venta de la soja en el mercado fue casi nula. Agroindustria estima que aún hay 15 millones de toneladas retenidas en los silobolsas y otras 3 millones entregadas a la exportación bajo la modalidad a fijar precio.

Los porotos no comercializados está en manos de los productores más grandes. El mediano y el pequeño, "vendió todo. No tiene espalda financiera para bancar la parada", señalaron dos ruralistas que tienen sus campos en el norte de Córdoba.

Por lo pronto, la no venta de los granos se ve reflejada en las divisas que hasta la semana pasada totalizaban los u$s21.000 millones, es decir 12,5% por debajo de los u$s24.000 millones ingresados en 2016.

Las pocas precipitaciones tienen en vilo al productor. Según el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), restan 150.000 hectáreas por sembrar entre soja de segunda y maíz de segunda y tardíos

El mismo trabajo alertó que la peor parte se la lleva el noroeste bonaerense, donde la humedad en la capa superficial es prácticamente nula.

Para el director científico de la Guía Estratégica del Agro (GEA) de la BCR, José Luis Aiello, "va a ser un verano muy complicado".

Según el experto, el enfriamiento del Pacífico, "está generando la Niña actual, la cual es responsable de los bajos flujos de humedad atmosférica desde el norte. Lo que vaticina lluvias muy escasas y temperaturas por encima de lo normal".

Frente a este panorama, "las operaciones hoy giran en torno de lo climático. Si llegan las lluvias, el valor de la soja se va a mantener con tendencia a la baja. Sino llueve, el mercado entrará en un escenario de alta volatilidad entre enero y febrero, previo a la cosecha", señaló desde Pinelli y Asociados, Luciano Pinelli.

Pero el 2018 no sólo arrancó con el problema climático. El aumento de los impuestos es otro de los dolores de cabeza para el productor.

Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), su presidente Dardo Chiesa subrayo que "la reforma impositiva ya nos está impactando, porque disminuyen impuestos transaccionales a dos años y en algunos casos a cuatro, y los impuestos patrimoniales subieron, además hay un aumento del 70% en el inmobiliario rural en Buenos Aires, 40% en Córdoba, 40% en Corrientes, 23% en La Pampa. En pocas palabras tenemos más impuestos".

En definitiva los próximos dos meses serán decisivos. La devolución de las retenciones a la soja de medio punto porcentual por mes, es otro motivo para seguir esperando. Un dato para entender el actual escenario es por ejemplo que el productor debía haber cancelado el viernes pasado cerca de 500.000 toneladas bajo la modalidad a fijar precio. No negocio. Prefiere tener una penalidad de 1% mensual y seguir aguantando.