Un grupo de industriales dentro de la UIA comenzó a deslizar una fuerte desconfianza sobre las estadísticas oficiales o, en su defecto, cuestionó la presentación de datos que "difieren de la economía diaria". Según esos empresarios, "el relato oficial" ponderó el crecimiento de las exportaciones de manufacturas y el ascenso de la producción, pero la "realidad" que esos dirigentes alertaron es una "crisis industrial y social cada vez más angustiante".

"Hay un relato armado. La exportación de manufactura creció. La industria crece en la mayoría de los rubros. Son todos títulos que se venden como algo positivo a partir de informes que en realidad, y viendo la letra chica, demuestran una crisis en ascenso. Por ejemplo, la venta de autos sólo aumenta el déficit comercial y pone al país con menos capacidad de recuperación", enfatizó uno de los líderes de la UIA.

Los industriales pugnan por dejar atrás la teoría de una economía fabril en tres velocidades, como observó la propia UIA durante el 2017. Según los análisis parciales de sectores y territorios, "la brecha es cada vez más grandes" entre las actividades en positivo y aquellas que están estancadas luego de parar la crisis desatada en 2016 o las que aún no tocaron fondo.

"No dan los números. Nosotros sabemos que hay que bajar los decibeles para poder dialogar con el Gobierno, pero tampoco se puede en el medio de una negación de la realidad. Sólo dos o tres rubros, vinculados a energías renovables y obras públicas, están bien. Maquinaria agrícola ya no crece mucho afectada por la importación. La construcción que no depende de la obra pública está estancada. El consumo masivo las ventas no aumentan y cada vez hay más comercios cerrados", detalló una fuente consultada.

Por caso, la presión impositiva y la logística se llevan el 75% de los costos de un producto. En el caso de los alimentos -un sector con gran capacidad de competitividad- retrocedió 8 puntos su capacidad instalada debido a la menor producción ante la contracción de las ventas lo que implicó una sensible reducción del empleo, "que podría profundizarse", según anticipó un ejecutivo de una empresa del sector.

En el medio, las expectativas inflacionarias pusieron en jaque a los fabricantes locales, quienes alertaron por un bolsillo disminuido a partir del aumento de los costos generales. De acuerdo a los números que maneja el sector empresarios a partir de consultas con economistas, se calcula que la inflación de abril será del 2,4%. "Tenemos costos de insumos dolarizados. El escenario cada día es peor", se lamentó otro líder fabril.

Otro punto de discordia con los informes oficiales es el empleo. Sucede que el Gobierno presentó en varias oportunidades ascensos en la generación de puestos de trabajo en el sector privado, pero los industriales se lamentaron que exista despreocupación por el deterioro de las fuentes de empleo en la industria.

"Crecen los monotributistas y eso no es una buena señal. Un trabajador industrial, con sus aportes y el salario que percibe, representa a cuatro trabajadores en monotributo. Esta situación impacta a la larga o a la corta", se quejó uno de los integrantes de la mesa chica de la UIA.