La Unión Industrial Argentina ( UIA) reclamó la aplicación de herramientas financieras destinadas de manera particular para la actividad manufacturera debido a que "el esquema monetario vigente podría extender las tasas elevadas durante más tiempo que el esperado, complicando la sostenibilidad del entramado PyME e industrial". Los empresarios alertaron que los conflictos en el financiamiento estiraron la cadena de pagos y aumentaron los cheques rechazados.

"En el actual contexto de estabilización del mercado de cambios, se analizó el fuerte impacto negativo que generan las altas tasas de interés en el mercado de crédito. La contracción del volumen de préstamos y el incremento del costo del financiamiento derivan en mayores dificultades para acceder a capital de trabajo, el estiramiento de la cadena de pagos y el aumento de los cheques rechazados en plaza", afirmó un comunicado de prensa de la entidad.

El análisis surgió de la reunión de Junta Directiva que ayer se reunió en la sede porteña de la entidad. Allí, los representante federales de la industria pidieron programa de bonificación de tasas, inversiones en activos PyMEs, línea de crédito productivo o cualquier otra herramienta que les permita a las fábricas "morigerar los efectos negativos de la coyuntura financiera".

"La puesta en marcha de estas iniciativas es prioritaria, ya que el esquema monetario vigente podría extender las tasas elevadas durante más tiempo que el esperado, complicando la sostenibilidad del entramado PyME e industrial, se alarmaron los líderes fabriles.

Fuentes de la conducción empresaria confiaron a BAE Negocios que, sin embargo, la eventual aplicación de estas medidas "si bien son muy necesarias, serían apenas paliativos", y dejaron claro que el problema central es la "enorme desconfianza" que existe en la conducción política del Gobierno, y la retracción de consumo. "Se bajó un tercio de los cheques operados, pero no es por la falta de crédito sino porque la caída de mercado por retracción es feroz", admitió otro referente.

Todos los integrantes de la Junta Directiva "manifestaron preocupación por la caída en el volumen de ventas y el impacto que dicho descenso produce en la actividad", y señalaron "los efectos del stress financiero observado en los últimos meses se sienten con mayor intensidad en los sectores PyMEs y en las economías regionales".

Hubo quejas por las postergaciones del ajuste por inflación a los balances y la rebaja en el impuesto a los débitos y créditos bancarios, junto con la eliminación de los beneficios regionales previstos en el Decreto 814/01, porque señalaron que "complican aún más las perspectivas para el sector productivo".