Es sabido que uno de los puntos clave que inciden sobre la inflación es la expectativa de los agentes económicos. Hay veces que sólo las palabras de un banquero central, de un líder económico o hasta de un gurú financiero -como el caso de George Soros-, son suficientes para modificar esas expectativas y hasta generar fuertes movimientos en los mercados. Pero desde hace unos meses, o más precisamente desde el 28 de diciembre, el Banco Central fue perdiendo influencia sobre las expectativas y ahora se abocó de lleno a recobrar la credibilidad perdida, para retomar las riendas de la política monetaria.

"Íbamos cambiando el lenguaje del comunicado (de política monetaria), decíamos que íbamos a ser cautelosos, extremadamente cauteloso, hiper cauteloso, pero parece que no convencíamos a nadie", reconocía ayer Federico Sturzenegger, el titular del BCRA, al presentar el Informe de Política Monetaria (IPOM) frente a economistas, banqueros y funcionarios en el Salón Bosch de la entidad. "Vimos que había una diferencia entre el tipo de cambio nominal que el mercado pensaba que era de equilibrio y el que pensábamos nosotros que tenía que ser, dada la política monetaria", agregó al explicar las intervenciones que comenzaron en marzo en el mercado de cambios, que "justamente buscaron dar una señal", como señaló. "Tenían el objetivo de parar esa dinámica disruptiva, sobre la percepción del tipo de cambio", detalló.

En las primeras filas escuchaban atentos los economista Miguel Bein; Daniel Artana, de Fiel; Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres y Asociados; y Gabriel Rubinstein; entre los banqueros se destacaban Eduardo Escasany, del Grupo Financiero Galicia; Norberto Mathys, del Banco de Valores y Eduardo Elsztain de Irsa, Cresud y el Banco Hipotecario; además del presidente de Bolsas y Mercados Argentinos (BYMA), Ernesto Allaria.

Dar la cara

"Hoy con la presencia adicional de unos cuantos colegas", dijo entre risas Sturzenegger al comienzo de una presentación en la que buscó "dar la cara", en medio del contexto inflacionario. "La tentación hubiera sido no estar hoy aquí -deslizó después de decir que la inflación de marzo no era lo que esperaba-, pero justamente acá estamos para rendir cuentas, que de eso se trata el sistema de metas de inflación. De establecer reglas, de hacerse cargo y que los funcionarios puedan explicar su visión y qué es lo que van a hacen para cumplir con esos objetivos. Es parte del marco institucional que queremos construir".

En su discurso repasó las cuatro causas por las que consideran que la inflación alta es transitoria, las mismas que había enumerado en el último comunicado de política monetaria, y volvió a reforzar la idea de que en mayo, si la inflación no baja como ellos desean, subirán la tasa. Ya sin eufemismos, sin indirectas y queriendo demostrar que pese a los deseos de la Jefatura de Gabinete de bajar las tasas, el organismo monetario hasta podría subirlas si la inflación no cede "significativamente".

Con el gráfico de fondo que mostraba las curvas con las distintas proyecciones que los analistas del REM hicieron sobre el nivel de la tasa de política monetaria desde diciembre a marzo, dejó en claro que el mercado no les creía. "En enero, el mercado pensaba que íbamos a bajar más la tasa y no era lo que nosotros pensábamos hacer. En febrero, seguía habiendo como una discrepancia sobre la tasa. Ahora, a fin de marzo, el mercado tiene exactamente la expectativa de tasa monetaria que tenía en diciembre", graficó Sturzenegger y lanzó un claro mensaje: "Si la inflación no es transitoria, no va a ser ese el sendero (en referencia al del REM de marzo). Si la inflación consolida la baja tal cual nosotros pensamos va a ocurrir, ahí veremos".

Lo había dicho en los últimos comunicados de política monetaria, también envió el mensaje a través de sus intervenciones en el mercado de cambios, pero hasta ahora no convenció a los agentes económicos. Ayer, con palabras fuertes, claras y marcando el silencio después de su mensaje buscó transmitir la sensación de que está retomando las riendas de la política monetaria, aquellas que cedió a la Jefatura de Gabinete el día de los inocentes del año pasado.