Así como las estadísticas sobre recaudación tributaria pueden brindarnos un panorama del comportamiento que tuvo la actividad económica en el pasado reciente, el análisis del nivel que alcanzan las importaciones resulta un buen proxy para vislumbrar lo que acontecerá, en el primer trimestre del año, en el mercado de bienes y servicios1.

Generalmente, el desempeño de la balanza comercial suele analizarse a partir de su saldo. Y, naturalmente, el superávit comercial resulta necesario para la economía argentina. Ahora bien, lo que actualmente ocurre es que este se consigue por un desplome de las importaciones, por lo que no es más que otra de las aristas de la Supercrisis, que venimos señalando desde "¡Ay Patria mía!" (BAE, 7-5-18).

En este marco es que analizaremos las perspectivas de la economía real, teniendo en cuenta el comportamiento de ambas variables.

Recaudación: pésimas noticias

En nuestro artículo "2019. Un escenario lábil" (BAE, 21-1-19) calculamos la caída de la recaudación en términos reales2. Para ello realizamos un ejercicio que consistió en:

  • indexar la recaudación de diciembre de 2017 mediante un conjunto representativo de indicadores, obteniendo un valor teórico de los ingresos tributarios que debieran haberse alcanzado en diciembre de 2018, para mantener el mismo "poder de compra" que el año anterior;
  • comparar ese valor teórico con lo efectivamente obtenido y, finalmente,
  • estimar la magnitud de la pérdida de ingresos reales acaecida.

Repitiendo dicha metodología para enero de 2019, una conclusión relevante es que, en el primer mes del año, hubo una pérdida interanual de recaudación del 11,8%.

Adicionalmente, hubo un ingreso extra de aproximadamente $8.000 millones -originado en la modificación del régimen de retenciones- sin el cual, la baja hubiera alcanzado el orden del 13,7%.

Se necesita un cambio que oriente la economía a un modelo de desarrollo permanente y sustentable

Este porcentaje, razonablemente, se puede asimilar a la caída promedio de la actividad económica en el sector privado.

Así, tal como habíamos anticipado, la disminución de la recaudación supera en velocidad a la del gasto público, por lo que el objetivo oficial, acordado con el Fondo Monetario Internacional, planteado para el año en curso, acerca de alcanzar el equilibrio entre ingresos y gastos operativos3, se vuelve incumplible.

¿Por qué importa cuánto se importa?

Las decisiones empresarias sobre cuánto importar se ajustan, principalmente, al nivel de producción y dinámica comercial previstos para el futuro, resultando un "correcto orientador" del porvenir inmediato del conjunto de la actividad económica.

Por lo tanto, si quisiéramos estimar el nivel del Producto Interno Bruto (PIB) que el mercado asigna al primer trimestre de 2019, podríamos utilizar el dato sobre importaciones de diciembre de 2018.

Para realizar este ejercicio efectuamos el siguiente procedimiento:

  • actualizamos, con el índice de precios del comercio exterior publicado por el INDEC, las importaciones de los meses de diciembre de una serie histórica reciente,
  • seleccionamos el mes de mayor equivalencia, que es el de diciembre de 2007, cuyas importaciones ajustadas (U$S 3.801 millones) muestran un nivel similar a las del último mes de 2018 (U$S 3.913 millones),
  • inferimos que, si el nivel de importaciones de ambos diciembres se asemeja, el del PIB en los meses inmediatos subsiguientes también lo hacen, y
  • actualizamos, para realizar la comparación antedicha, el PIB del primer trimestre de 2008 con el índice de precios al consumidor de los EE. UU.

Así, concluimos que las importaciones de diciembre pasado sólo son compatibles con un PIB, en el primer trimestre de 2019, casi 10% inferior4 al del final de 20185.

Ya estamos en el precipicio

Lamentablemente, la actual coyuntura nos vuelve a dar la razón. Tal como afirmamos en "Llegó la Supercrisis, evitemos la Hipercrisis" (BAE, 14-5-18), la Argentina se enfrenta a un escenario en el que convergen los desequilibrios fiscales del 89 con los del sector externo de 20016, por lo que ambos fenómenos se potencian mutuamente generando las condiciones de una Supercrisis.

Al respecto, en todo el abanico ideológico de la profesión existe ya un consenso acerca de la inviabilidad del actual esquema oficialista, y en muchos casos se ha perdido el pudor de expresarlo abiertamente.

Así, un consultor, insospechado de oponerse políticamente al gobierno actual, sostuvo hace pocos días en diversos medios de prensa: "Lo cierto es que mas de dos tercios de las empresas que operan en nuestro país se han lanzado a cerrar sus puertas, a desprenderse de los negocios, a reducir la estructura para evitar mayor exposición al riesgo de una quiebra, y de pérdidas irremediables fuera de control. En las pequeñas compañías se tienen cifras verdaderamente inigualables de cierres de sucursales, de oficinas y hasta de centros de producción. En las medianas y grandes, con mayor respaldo, se están afrontando retiros voluntarios, procedimientos de crisis y de reestructuración productivos".

En simultáneo, economistas liberales están planteando (aunque no constituya una alternativa técnicamente viable), la dolarización de nuestra economía como esquema de salida.

En sí, lo relevante, es que ninguno de los colegas encuentra que este gobierno pueda virar el barco y llevar la economía a un puerto que no se llame "desastre".

Como sostuvimos recientemente7, "el costo de la pax cambiaria de las recientes semanas es la destrucción, con prisa y sin pausa, de la base material de la Nación y su trabajo incorporado".

Este esquema sólo será revertido ante un cambio profundo que oriente la economía hacia un modelo de desarrollo permanente y sustentable.

Por lo tanto, sólo el encuentro armonioso entre la política y la economía permitirá el tránsito adecuado desde este presente oprobioso, hacia un futuro venturoso.

*MM y Asociados

1 Ello, debido a que el adecuado funcionamiento del aparato productivo nacional requiere de la adquisición en el extranjero de un conjunto de bienes de capital e insumos.

2 El concepto “real” alude a la capacidad de compra de la recaudación en términos de bienes y servicios.

3 Uno de los objetivos planteados en el acuerdo Stand by entre el gobierno nacional y el FMI es el de alcanzar un déficit fiscal primario igual a cero en 2019.

4 El PIB de 2018 fue proyectado, dado que aún no se ha publicado oficialmente. Cabe consignar que un elemento determinante en esa estimación es el tipo de cambio que se utiliza en su conversión de pesos a dólares. Así, mientras a los fines estadísticos es usual utilizar el valor del dólar promedio, en el mundo de los negocios es el del final del año el que cobra relevancia.

5 Está claro que la drástica reducción de las compras externas observada al final del año pasado no está motivada por la vigencia de ninguna medida gubernamental que restringa las importaciones, ni tampoco obedece a un súbito proceso de sustitución de importaciones.

6 Si bien, producto de la devaluación, el resultado de la balanza comercial mejoró hacia el final de 2018, la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos (la totalidad del sector externo) sigue siendo ampliamente deficitaria.

7 “La pax cambiaria y la destrucción de la base material de la Nación”, BAE Negocios, 17-12-18.