Pese al respiro del dólar, los temores de los fondos especulativos sobre la capacidad de pago de la deuda mantienen los indicadores de riesgo en torno a sus máximos niveles de la era cambiemos. Con bonos en moneda dura que operaron con tendencia mixta, el riesgo país se mantuvo ayer en 808 puntos básicos, sin cambios respecto del viernes. El spread de los seguros contra default (CDS) a cinco años, que creció 250% en un año, cedió apenas 4 unidades hasta las 883.

Se trata de valores muy elevados, que el mercado asocia con una probabilidad de cesación de pagos en torno al 50%. A eso se suma la inversión de la curva de rendimientos, con títulos a mediano plazo (2020-2024) que pagan más del 15% anual en dólares.

No es casual. Un informe de la UMET destacó que entre 2020 y 2023, es decir, durante el próximo mandato, vencerán casi u$S148.501 millones de deuda externa. En 2020, los compromisos ascienden a u$s20.376 millones; en 2021, a u$s31.608 millones; en 2022, a u$s49.923 millones; y en 2023, a u$s 46.594 millones. Números que a todas lucen resultan impagables. Por eso, los inversores descuentan que tarde o temprano habrá una reestructuración, gobierne quien gobierne.

El rector de la universidad, Nicolás Trotta, señaló que Mauricio Macri dejará "una marca dolorosa en la economía". Es que durante su gestión se emitió el récord de u$s187.706 millones, el 85,8% por cuenta del Estado nacional y el 82,4% en moneda extranjera.