Poder adquisitivo

El salario real no tocó piso en mayo y volvió a caer 0,3% respecto a los niveles de abril. De esa forma, en comparación con el mismo mes del año pasado, la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados fue de 12%. El Índice de Salarios publicado ayer por el Indec será el último en salir a la luz antes de las PASO, por lo que el Gobierno no llegará a la elección con una noticia positiva en ese sentido.

Recaudación tributaria

La recaudación tributaria cayó por decimotercer mes consecutivo y evidenció que la reactivación de la economía sigue sin llegar. La AFIP informó ayer que los ingresos del Estado totalizaron $450.909,8 millones en julio, lo que implicó un alza interanual del 53,4% en términos nominales. Sin embargo, una vez más creció menos que la inflación y bajó 1% en términos reales. Con todo, el director ejecutivo del organismo, Leandro Cuccioli, afirmó que el número del mes pasado "quedó muy cerca de la inflación" y mostró que hubo un rebote en el consumo

 

Actividad comercial

La actividad comercial se hundió a su menor nivel en una década. Entre enero y mayo acumuló una caída del 12,1% interanual a causa del derrumbe del salario real y el parate del crédito, que hicieron mella en el consumo. Los analistas prevén una desaceleración de la pendiente en los próximos meses a raíz de la llegada del "plan alivio" de campaña impulsado por el Gobierno y cierto rebote del poder adquisitivo a raíz de las paritarias. Pero estiman que la recuperación desde el fondo del pozo será muy leve y no bastará para impulsar una reactivación económica.

 

Dólar en julio

Pese a una leve baja en la cotización diaria, el dólar cerró julio con un alza de 3,3% la mayor suba en cuatro meses. Tras dos meses de calma, la demanda vuelve a cobrar fuerza y las tensiones cambiarias se incrementan en la previa de las PASO. De hecho, ayer el mercado operó US$1.225 millones, el mayor volumen de divisas desde agosto, uno de los picos de la devaluación de 2018. Con la típica dolarización preelectoral en marcha y pese a la confianza oficial, algunos analistas advierten que el mayor poder de fuego que el FMI le otorgó al Banco Central no es una garantía ante un escenario de corrida.