El trabajo registrado cayó 1,7% interanual en abril, lo que significó la pérdida de 204.000 puestos. La fuerte caída aminoró su ritmo, lo que entusiasmó a los funcionario del Ministerio de Producción, que sugirieron ayer -durante la presentación los datos del SIPA- que el declive laboral podría haber encontrado un piso. Pero lo cierto es que mientras hubo un leve rebote del empleo público y monotributista, la cantidad de asalariados del sector privado aceleró su caída. Se profundiza la tendencia a la precarización.

Con una economía que en abril tuvo un leve repunte, traccionado exclusivamente por el agro pero sin derrame al resto de los sectores (ver página 7), la sangría de puestos de calidad se agudizó. Durante ese mes se destruyeron 10.800 empleos privados en relación de dependencia. Es decir, hubo una caída mensual desestacionalizada del 0,2%. En un año, 141.000 asalariados quedaron en la calle y el derrumbe llegó al 2,2%.

A tono con la crisis sectorial, potenciada por la devaluación y el ajuste monetario con tasas por las nubes, la industria siguió expulsando trabajadores: 8.900 sólo en abril, 64.200 en los últimos doce meses y 136.000 en lo que va del mandato de Mauricio Macri. El comercio y las actividades empresariales también aceleraron la pérdida de empleo: 9.700 y 12.700 en el mes.

En simultáneo, el salario real del sector privado se desplomó 9,9% a tono con un cierre de paritarias demorado y luego de la aceleración inflacionaria de comienzo de año.

El deterioro del empleo privado de calidad fue compensado parcialmente por un rebote del 0,4% mensual sin estacionalidad en el empleo público, probablemente impulsado por el proceso electoral en Nación, provincias y municipios. También repuntó la cantidad de monotributistas (0,1% mensual) y el trabajo doméstico (0,4%). Con todo, la cantidad de trabajadores formales tuvo su octava caída interanual consecutiva.

También hubo una recuperación de las expectativas empresariales de contratación que, después de seis meses seguidos en terreno negativo, se ubicaron en apenas 1,7%, por debajo de la banda de "estabilidad laboral", ubicada entre 3% y 6%.