Los modelos universalistas dominantes en el siglo XX, con sus pretensiones de uniformidad en los planos de la economía, la política y la cultura, han caído en la obsolescencia.

Después de que el bloque socialista fuera sepultado por los escombros del muro de Berlín, la globalización neoliberal se encamina rápidamente hacia su desaparición, y con ella su paradigma expresado en el decálogo de "recomendaciones" del Consenso de Washington (CW), y sus instituciones regulatorias, dando origen a un Nuevo Orden Internacional (NOI).

Ello explica que en los últimos dos años se hayan producido acontecimientos tales como el proceso entrópico que atraviesa Europa, la salida de Estados Unidos del tratado del Pacífico y sus imposiciones que dieron origen al nuevo acuerdo comercial, USMCA, que reemplazó al NAFTA, así como la intención de vastos sectores de la sociedad argentina y brasilera, de rever el diseño actual del MERCOSUR1.

En este marco, la nueva era está caracterizada, principalmente por:

  • la orientación "America first" que tomó Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, a partir de la puesta en valor de su revolución energética,
  • el resurgimiento de Rusia, con Vladimir Putin, como potencia energética-militar,
  • la representatividad que de los pueblos sin voz ejerce el papa Francisco, para que el nuevo esquema resulte más justo que el anterior.

En este contexto, más temprano que tarde, estos tres protagonistas repetirán de alguna manera un protocolo que, a imagen del de Yalta, establezca áreas de influencia y diseñe las instituciones multilaterales que expresen la nueva realidad.

El modo de producción capitalista y sus tres revoluciones

Caracterizamos como circunstancias revolucionarias, al interior del modo de producción capitalista, a aquellas que provocan una brusca caída de los costos primos unitarios en las funciones de producción de los bienes manufactureros y, en consecuencia, de sus precios de comercialización.

En este sentido, pueden destacarse tres revoluciones:

  • la industrial, en Inglaterra, a finales del siglo XVIII, que le permitió transformarse en el "taller del mundo";
  • la de los procesos, cuando florecieron las ideas de Taylor y Ford en la organización fabril, que posibilitó a Estados Unidos internacionalizar su producción manufacturera; y
  • la energética, cuyo epicentro se ubica también en EE. UU., y se asienta en la explotación no convencional de combustibles fósiles.

Respecto de esta última, recientemente el Secretario de Energía de ese país, Rick Perry afirmó que los beneficios de esa revolución de producción de shale actúan como un enorme impulso, no solo para la economía interna sino también, para la seguridad energética de su país.

Ganadores o perdedores

Mientras Estados Unidos cuenta cada vez con más energía "abundante y barata", los aparatos productivos de la República Popular China (RPC) y de la Unión Europea ( UE), por el contrario, son tomadores de precios de ese insumo fundamental, que a nivel internacional son superiores a los imperantes en el mercado estadounidense.

Ambos complejos manufactureros, para competir con el norteamericano, deberían recibirlo a un valor similar.

Para ello, habría dos opciones:

  • que la Federación Rusa esté dispuesta a bajar significativamente su precio de abastecimiento, y/o
  • que medio Medio Oriente se pacifique y estabilice, de tal manera que pueda transformarse en un proveedor confiable a mediano y largo plazo2.

Ninguna de las dos tiene visos de posibilidad.

Complementariamente, otro rasgo relevante del NOI son las políticas de administración del comercio exterior. Entre otros casos, se destaca EE. UU., que las aplica invocando incluso cuestiones de seguridad y defensa nacional3, impactando ello, en la penetración comercial de terceros países en su mercado4.

Así, bajo este diseño, comienza a definirse cuales son los países ganadores o perdedores, independientemente, en este último caso, de si adscribían a las vertientes neoliberales o socialdemócratas.

Hacia ese mismo pelotón continúa yendo Brasil, bajo su nueva administración, como consecuencia de la segura predominancia de los decadentes postulados del CW, por sobre los del interés nacional, (conceptos por cierto antitéticos, vertidos ambos en el discurso inaugural del presidente Jair Bolsonaro).

En el conjunto de los victoriosos se identifican las orientaciones del heterogéneo campo de los "nacionalismos", en el que se registra una tensión entre aquellas que proponen la "construcción de muros" y las que aspiran a "tender puentes"5.

Es este panorama mundial el que persistirá, al menos, hasta que los EE. UU. vuelvan a imponer una amplia "zona de confort", es decir, recuperen el liderazgo absoluto, que detentaban desde la salida de la segunda guerra mundial, y que con el transcurrir de las décadas se fue acortando respecto de sus rivales.

Una ventana de oportunidad

La tasa de crecimiento que se verifica en la economía norteamericana (y la lógica y simultánea disminución del desempleo), inédita en las últimas décadas, consolida tanto su liderazgo, como el NOI.

En la medida que las naciones, entre ellas la Argentina, adapten sus políticas domésticas al nuevo diseño, las implicancias positivas se harán sentir en sus economías, eludiendo las irreparables pérdidas que las decisiones equivocadas (tanto a nivel de empresas, como en el plano de la administración del país) puedan conllevar.

Así, la nueva configuración mundial constituye una oportunidad para las fuerzas políticas, económicas y sociales que entiendan que un modelo justo, inclusivo y sustentable podrá alcanzarse si se generan las condiciones necesarias de integración a la nueva realidad planetaria.

La aplicación de esas políticas correctas, que articulan en un todo armónico e indisoluble los "preceptos de la economía" y de la "seguridad y defensa nacional", permitirá, en definitiva, la instauración de un Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable (MoDEPyS) en nuestra Patria.

*MM y Asociados

1 BAE Negocios: El mundo actual facilita los modelos de desarrollo nacional (5/9/18); Lo que ocupa a Trump a Macri ni le preocupa (26/11/17).

2 La retirada de las tropas estadounidenses de Siria genera condiciones de inestabilidad e impide a los países de esa región del mundo convertirse en proveedores constantes, regulares, y a precios competitivos del insumo energético que la economía europea necesita.

3 BAE Negocios: Nacionalistas, globalizadores y las decisiones de inversión – segunda parte (24/4/18).

4 Cabe consignar que la política de administración del comercio exterior fue aplicada en nuestro país en 2012, desafiando entonces al orden global establecido.

5 Tal es el caso argentino, de hermandad con los pueblos del mundo.