La disparada del dólar y el riesgo país tras el veredicto de las urnas genera un cierto déja vu, como una reedición de 1989.

Para empezar, en 1989, ya antes de las elecciones, el Banco Mundial había suspendido los desembolsos comprometidos con el gobierno argentino. Las promesas de “salariazo” y un dólar “recontraalto” promovieron la dolarización de los ahorros y una fuerte salida de capitales. El dólar se disparó y la inflación se espiralizó hasta derivar en una híper.

La principal diferencia es que hoy hay un acuerdo vigente con el FMI, que engrosó las reservas del BCRA y dotarlo de una masa de maniobra para hacer frente a una fuga de capitales. Hoy, el BCRA cuenta con US$66.000 M en reservas. Se estiman en unas 16.000 M las disponibles que podrían usarse enfrentar una corrida, unos 400 M de oferta diaria que el Central podría poner sobre la mesa hasta el 27 de octubre, con el aval del FMI.

Es posible que se apele a una estrategia intermedia: deslizar el tipo de cambio y usar unos 150 M diarios para acotar dicho deslizamiento.

*Director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la UB