Desde noviembre de 2015, antes de la asunción de Mauricio Macri, la industria destruyó el 11,7% de sus puestos de trabajo. Esto implicó la expulsión de 147.000 trabajadores registrados ante el declive del sector manufacturero, estimulado por la tasa de interés récord, que privilegió la actividad especulativa, y las políticas que permitieron el derrumbe de los salarios y el consumo. Los datos surgen del informe del SIPA de julio, que mostró una caída de 5,4% interanual en el empleo industrial. Las otras ramas más castigadas fueron el comercio (3,8%), el transporte (3,3%) y la construcción (2,5%). Por Vaca Muerta, en la explotación de minas y canteras, subió 5,5%.