Los cambios en la política ganadera que se tradujo en quita de retenciones y eliminación de permisos de exportación, ayudado en un principio por la devolución de reintegros, permitió a una parte de la industria ser el ganador en 2018 con envíos que superaron el 77% en cantidad y el 50% en valores. Sin embargo, el sector destinado al mercado interno no tuvo la misma suerte a partir de un caída en el poder adquisitivo del salario.

A partir de un trabajo de la consultora Ecolatina, las buenas noticias en la ganadería sólo llegan por el frente "externo". Esto será a pesar que se redujeron los reintegros y se reimpusieron los derechos de exportación, los cuales están cerca de la mitad de los vigentes en 2015 aunque ayudado por un tipo de cambio que se ubica en niveles más competitivos.

Para la consultora, la principal noticia es la apertura de nuevos y viejos mercados en los últimos meses que ya han resultado en mayores envíos al exterior: en 2018 las exportaciones crecieron más de 77% en cantidades y más de 50% en valores, dinámica que permitió a la Argentina pasar de ser el 14° exportador mundial en 2017 a ser el séptimo el año pasado. Acuerdos y negociaciones con China, Rusia, Israel, Japón y la Unión Europea se constituyen como elementos dinamizadores clave para el sector, que vería en la demanda externa un potencial de crecimiento que le permita resistir los embates de un año en que no habrá recuperación del consumo interno.

"Decir eso es no conocer el mercado, dado que son dos animales distintos lo que se destina para uno y otro", señaló a BAE Negocios el titular de la Cámara de la Industria y Comercio de carnes y derivados de la República Argentina ( Ciccra), Miguel Schiaretti, quien agregó: "El 70% de lo que exportamos son vacas, mientras los que van al consumo son animales livianos".

Para colmo de males, los valores en la plaza interna vienen en ascenso motivo de las inundaciones lo que produjo que disminuya el número de cabezas a la faena, eso hace que el precio suba. En enero el kilo vivo del ternero paso de $53 a $60, lo que significó un alza del 20%. En los primeros días de febrero la suba ya acumula un 5%.

Parece que el poco ingreso de los animales le vino bien a un sector que buscaba aumentar el precio porque había un "atraso" aunque para el vicepresidente de Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Mariano Williams, quien reclama eliminar el peso mínimo de faena, "los aumentos están lejos de los valores que debería tener la hacienda dado que siguen sin compensar los costos internos que están dolarizados y con tasas que no se pueden pagar", advirtió.