Como mencionamos en nuestra anterior entrega, en sucesivos artículos nos propusimos refutar tres conjeturas (ya que ni siquiera revisten el carácter de hipótesis) que, con necedad y cinismo, repite en las últimas semanas el gobierno a través de sus voceros oficiales y oficiosos, y que permitirían recuperar la economía.

Ellas son:

  • el saldo positivo de la Balanza Comercial (BC) que disminuye el déficit de la Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos, y que a través de la oferta de dólares que genera en el mercado cambiario contribuye a su transitoria estabilidad;
  • la búsqueda del equilibrio entre los ingresos y gastos operativos (déficit primario igual a cero), que coadyuvaría a la disminución del Déficit Fiscal Total (DFT) lo cual, vía la baja del riesgo país 1 y la subsecuente disminución de la tasa de interés nominal, facilitaría el proceso de inversión privada; y
  • la mejora en el consumo privado producto del incremento en el poder adquisitivo de los ingresos populares, que se produciría por la disminución en los índices de inflación.

Quedando dilucidado el primero de los ítems en "Sin piso para la Supercrisis" (BAE, 10-6-19) y dejando el tercero para nuestra próxima publicación, nos ocuparemos ahora del segundo.

Al respecto, el DFT está conformado por el déficit primario (la diferencia entre ingresos y gastos operativos), el financiero2, que resulta de adicionar al anterior los servicios de la deuda, y el cuasi fiscal que viene dado por los intereses que el BCRA paga por los pasivos financieros remunerados, descontados los ingresos que obtiene por los depósitos de las reservas en efectivo en el exterior (monto que es irrelevante) y por los pases ofrecidos en el mercado.

A continuación, nos ocuparemos de los dos componentes del DFT que en el corto y mediano plazo están sujetos a decisiones de política económica: el primario y el cuasi fiscal.

El gasto baja por la escalera, la recaudación por el ascensor
El sentido del subtítulo, paráfrasis de la conocida sentencia "los precios suben por el ascensor, los salarios por la escalera", se refiere a que el oficialismo propone equilibrar el déficit fiscal primario mediante la reducción del gasto público. Ello, en el marco de una economía sin tipo de cambio competitivo ni administración de comercio exterior, con un tremendo entorno recesivo como el actual, resulta de imposible cumplimiento.

Para demostrarlo, retomamos el ejercicio que realizamos en nuestro artículo "2019. Un escenario lábil" (BAE, 21-1-19), donde calculamos la caída de la recaudación en términos reales3, con la siguiente metodología:

  • indexamos la recaudación de diciembre de 2017 mediante un conjunto representativo de indicadores, obteniendo un valor teórico de los ingresos tributarios que debieran haberse alcanzado en diciembre de 2018, para mantener el mismo "poder de compra" que el año anterior;
  • comparamos ese valor teórico con lo efectivamente obtenido y, finalmente,
  • estimamos la magnitud de la pérdida de ingresos reales acaecida.

Repitiendo dicha metodología para mayo de 2019, una conclusión relevante es que, en el quinto mes del año, hubo una pérdida interanual de recaudación de 9,3%.

Adicionalmente, si no se hubieran registrado modificaciones del régimen de retenciones, la baja hubiera alcanzado el orden del 14,3%.

Un nivel adecuado de tasa es condición necesaria pero no suficiente para alimentar las inversiones

Al respecto, cabe mencionar que, si bien a la firma del acuerdo Stand By con el FMI había diversas opiniones que consideraban plausible obtener ese equilibrio, hoy existe un consenso acerca de que el objetivo es inalcanzable en las actuales circunstancias.

Así, mientras las voces más optimistas lo ubican entre el 1% y el 1,5% del PIB, la brutal caída de la recaudación por el desplome de la actividad económica, así como el incremento del gasto, producto de la recomposición de las jubilaciones que deberá aplicarse en septiembre y diciembre (que incorporará el fuerte impacto inflacionario del primer semestre del año), entre otros, hacen prever que ese porcentaje se mantenga, o incluso supere, el 2,7% del año pasado.

Como viene quedando palmariamente demostrado en los últimos meses, la caída de la recaudación se produce a mayor velocidad que la del gasto público, con lo cual la disminución del Déficit Fiscal Primario se transforma en una quimera.

Altísima tasa en pesos, exorbitante en dólares
Con respecto al déficit cuasi fiscal, cabe consignar que desde hace prácticamente un año las tasas de interés que la entidad monetaria rectora paga por sus pasivos remunerados4 (principalmente, primero Lebac y ahora Leliq) son extraordinariamente altas.

Ello se debe a la necesidad oficial de mantener el tipo de cambio controlado, secando la plaza, e imposibilitando bajar las tasas de interés. Como afirmábamos hace un año atrás, ("Subir la tasa de interés: un remedio peor que la enfermedad"-BAE Negocios, 23-7-18): " fiel a su impronta de la improvisación como "modus operandi", y con su característica incapacidad de caminar mientras masca chicle, el gobierno ha concentrado todos sus esfuerzos en la contención de la tendencia ascendente del tipo de cambio, elevando la tasa de interés, y en consecuencia el costo del crédito, a niveles inauditos".

Actualmente, la tasa de interés nominal anual que ofrece el BCRA para las operaciones con Leliq se encuentra en el entorno del 70%, expresando una tasa efectiva anual superior al 100%. En este marco, los servicios de la deuda devengados a partir de los pasivos remunerados alcanzan el 6% del PIB.

Si se tiene en cuenta que ello ocurre, en los últimos 40 días, con un tipo de cambio "estabilizado", la exorbitante tasa de interés en pesos se transforma en una más que ridícula en dólares5.

El riesgo país o el país en riesgo
Por lo expuesto, queda claro que no existen posibilidades de que el DFT baje.

En tanto, la única alternativa de que lo haga la tasa de interés doméstica, para que las empresas del sector privado puedan encontrar un ritmo razonable de inversiones y producción, es que disminuya violentamente el indicador de riesgo país6.

Ello sólo será posible estableciendo un proceso que, vía extensiones de plazos y renovaciones, dé sustentabilidad a la gestión de la deuda en divisas.

A su vez, demandará que el Tesoro cuente con los recursos necesarios, mediante el superávit fiscal primario que, para ser social y económicamente viable, no debe fundarse en la contracción del gasto público (aun cuando pueda optimizarse) sino en la expansión de los recursos tributarios.

En consecuencia, deberán fijarse de manera precisa las nuevas políticas que permitan alcanzarlo, donde cumplirán un papel destacado los derechos de exportación, principalmente sobre lo producido en la zona núcleo de nuestro país.

Es obvio que un nivel adecuado de tasa de interés real es condición necesaria pero no suficiente para alimentar el proceso de inversión. Se necesita que la demanda doméstica, vía recuperación del poder adquisitivo de las familias, así como la externa, a partir de generar adecuadas condiciones de competitividad7 sistémica, hagan lo suyo.

En definitiva, la manera de conseguir recursos para equilibrar el factor fiscal, propiciando adecuadas condiciones de inversión, y garantizando el repago de los compromisos externos, forma parte del debate necesario sobre el nuevo Modelo de Desarrollo Económico Permanente y Sustentable que los argentinos debemos darnos, ante el inminente y esperado final del calamitoso contexto generado por el gobierno nacional.

1 El superávit primario garantizaría honrar los compromisos externos, y por lo tanto la disminución del riesgo país y de la prima de seguro contra default.

2 El déficit financiero, que está constituido principalmente por los intereses de la deuda denominada en dólares y representa un quantum relativamente fijo, al ser medido en términos de PIB depende del tipo de cambio. Si el precio del dólar se incrementa, el PIB en dólares disminuye y la ratio deuda/ PIB crece.

3 El concepto “real” alude a la capacidad de compra de la recaudación en términos de bienes y servicios.

4 Al inicio de la gestión de cambiemos las letras “estrella” del BCRA eran las Lebac (letras del banco central), y posteriormente fueron las Leliq (letras de liquidez).

5 Si se colocan 100 pesos, en un año se obtendrán $200. Al inicio, ese monto equivale a U$S 2,17, a un tipo de cambio de 46 pesos por dólar. Si este no se modifica, al cabo de ese plazo se podría comprar el doble de dólares.

6 Es un indicador elaborado por el JP Morgan que mide la diferencia de rendimiento entre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los del resto de los países. Este cálculo lo realiza por intermedio de su índice EMBI (Indicador de Bonos de Mercados Emergentes).

7 La profundización de esta temática se encuentra en “Sin piso para la Supercrisis”, BAE Negocios 10-6-19.

*M.M. y Asociados

Ver más productos

Macri planea resolver la transición por decreto

Macri planea resolver la transición por decreto

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

El Vaticano contra “la manipulación de la religión”

Ver más productos