Gremios de todo el mundo nucleados en la Confederación Sindical Internacional (CSI), instarán al Fondo Monetario Internacional ( FMI) y al Banco Mundial (BM), a poner fin a la promoción de rígidas medidas de austeridad “que provocan un círculo vicioso de recesión, dificultades para los trabajadores/as y la erosión de los ingresos”, un enfoque cuyas deficiencias “han quedado ya demostradas en Argentina”.

En una declaración elaborada con vistas a las reuniones anuales de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) que tiene lugar hoy y mañana en Bali, Indonesia, la CSI (de la que forman parte la CGT y las CTA de la Argentina) y sus asociados en la Agrupación Global Unions reclamarán a estos organismos que apoyen “un futuro justo y sostenible”, de acuerdo con un comunicado de la entidad gremial internacional.

El documento sostiene que el FMI identificó recientemente una desaceleración del crecimiento económico mundial, reduciendo las previsiones para las economías emergentes, a la vez que reconoció que el estancamiento de los salarios y el hecho de que los más ricos acaparen los beneficios económicos obtenidos, constituyen problemas acuciantes para la dirigencia política a nivel global.

“El multilateralismo está en crisis como consecuencia de la erosión de la confianza y la ruptura del contrato social. Las IFI deben apoyar un nuevo contrato social que fomente el pleno empleo a través de políticas del mercado de trabajo, protección social y una regulación apropiada”, declaró Sharan Burrow, Secretaria General de la CSI, durante la reunión en Bali.

Los elevados niveles de deuda externa e inestabilidad en los mercados emergentes podrían implicar la necesidad de más programas de créditos del FMI en un futuro cercano, por lo que los sindicatos instan a los organismos multilaterales a enfocarse en hacer frente a la dependencia del endeudamiento externo, la falta de regulación del sector financiero y analice medidas encaminadas a evitar la crisis.

La CSI elogió asimismo la introducción el 1 de octubre pasado de nuevas salvaguardias medioambientales y sociales por parte del Banco Mundial, a la vez que le reclama que brinde un asesoramiento político que apoye la inversión pública, el empleo de calidad y transiciones justas para la mano de obra afectada por el cambio climático y tecnológico, ya que “frente a la incertidumbre del futuro del trabajo y la amenaza de crisis económicas, estas medidas promoverían la estabilidad y un crecimiento inclusivo”.

“El futuro del trabajo y la economía global estarán determinados por las opciones políticas que hagamos hoy en día. Es hora de que las IFI actúen para evitar la crisis y situar a la economía global en la vía del desarrollo sostenible”, resaltó Burrow.

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