El temor a eventuales sanciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha llevado al presidente de Brasil, Michel Temer, a aplazar el lanzamiento del "ROTA 2030", nuevo esquema de subsidios para la industria automotriz que lo está reclamando desde el año pasado, cuando caducó el histórico Inovar-Auto.

La Argentina permitió la recuperación brasileña por el enorme volumen de autos importados

Fuentes gubernamentales y del sector automotriz local indicaron a BAE Negocios que de acuerdo con contactos con sus pares brasileños, "el plan (ROTA 2030) está totalmente frenado. Primero iba a salir en enero, luego en febrero, y ahora se habla de dentro de meses". De todas formas, si saliese, no habría mayor preocupación en las terminales ya que "los incentivos son pocos".

Como la administración Temer no quiere padecer nuevas sanciones por parte de la OMC, el plan en suspenso fija beneficios fiscales sólo para el control de emisiones, es decir vinculados con el cuidado del medioambiente. El Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios ya adelantó que el programa está bajo estudio y el plazo es de 15 años dividido en tres fases. Su objetivo es crear un plan de desarrollo a largo plazo para el sector a fin de incentivar inversiones hasta el año 2030.

Entre los desafíos que se propone abordar figuran lograr eficiencia energética, mejorar la seguridad vehicular y promover inversiones en investigación y desarrollo. También prevé descuentos impositivos para autos eléctricos a fin de impulsar las ventas, indicó el Ministerio.

Días atrás, el ministro de Industria, Marcos Jorge de Lima, remarcó que "todas las grandes economías en el mundo tienen una robusta política automotriz. Precisamos pensar en el futuro. Queremos que Brasil sea un país fuerte con su industria automotriz".

El anterior Inovar Auto venció el 31 de diciembre y había sido cuestionado ante la OMC por discriminar a países extrazona, aunque también ocurría con la Argentina en el seno del Mercosur. En esa línea, desde el Planalto habían afirmado que se están estudiando alternativas a los subsidios vetados por la OMC, que dio a Brasil 90 días para retirarlos tras la demanda de Japón y la UE. El fallo del organismo abarcó también a la electrónica y el acero.

Críticas argentinas

Aunque la decisión de la OMC no especificó el nombre de los programas apuntados, en el caso de la industria automotriz se trata del Inovar Auto. Fue largamente criticado por las terminales radicadas en la Argentina y por el sector autopartista, ya que los vehículos y piezas extranjeras (Mercosur o extrazona) tienen gravámenes 30% superiores a la competencia brasileña, con el claro objetivo de atraer fuertes inversiones como lo logró en estos años.

La discusión sobre el futuro de la protección hacia la industria automotriz llega en momentos en que la producción de vehículos en Brasil llegó en enero a las 216.834 unidades, lo que supone un incremento del 24,6% frente al mismo periodo de 2017, impulsado por las exportaciones, que marcaron un récord histórico para ese mes, informó la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea).

Las cifras del sector automotor reflejan la leve mejoría en los índices macroeconómicos que registró el gigante sudamericano el año pasado tras la profunda recesión vivida entre 2015 y 2016 que provocó una caída del Producto Bruto Interno (PIB) de más del 7%.

El aumento en la producción en enero fue posible en gran parte por el buen desempeño que tuvo el sector exportador, porque se enviaron 47.029 unidades al exterior, lo que supone un nuevo récord para ese mes superando la marca de las 46.000 fabricadas en 2006.

Gran parte de la responsabilidad por la disparada de las exportaciones es de la Casa Rosada, que decidió permitir un volumen de importaciones exagerado desde que asumió en diciembre de 2015. La muestra más cabal de ello es que siete de cada diez autos vendidos en el mercado local son de origen importado y casi todos, brasileños. A pesar del reclamo autopartista, la política no parece que variará este año.