Culminado el fin de semana largo, el fuerte castigo que sufrieron el jueves pasado los activos argentinos en el exterior se trasladó a la Bolsa local y motivó un salto del dólar del 1,7%. Pese a las subastas del Tesoro, los agrodólares y a un alza de casi un punto en la tasa de referencia, el tipo de cambio minorista subió 71 centavos a $43,69 y el mayorista avanzó 58 centavos a $42,48.

Fue otra jornada de grandes altibajos que ratificó que la volatilidad seguirá imperando en el mercado. La divisa abrió presionada por la demanda y llegó a trepar a $42,77 en la plaza mayorista, donde operan los bancos y las grandes empresas. En el último tramo, apareció algo más de oferta y el dólar recortó el alza hasta el precio de cierre.

"En la primera rueda posterior al feriado de Semana Santa, el mercado local reaccionó a la fuerte caída de los papeles argentinos en los mercados internacionales el jueves pasado", remarcó el operado Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio. Ese día se intensificó la ola vendedora de bonos de deuda soberana y el riesgo país tocó los 854 puntos, el récord de la era Cambiemos, producto de los temores de los inversores especulativos sobre la capacidad de pago del país y el repudio al "plan anticrisis" anunciado por el Ejecutivo.

La jornada también estuvo marcada por el comienzo de la primera licitación de Letes en dólares con vencimiento posterior a la fecha pautada para el balotaje. La compulsa, que durará hasta mañana, representa un desafío para el Gobierno en momentos de gran tensión financiera.

Con el objetivo de colocar u$s750 millones, el 62% de las letras que vencen, Hacienda elevó del 4,5% al 5% la tasa nominal anual ofrecida. En el mercado consideran que una tasa de renovación menor a la buscada sería una mala señal y advierten que podría retroalimentar el castigo a los activos argentinos.

Con la intención de moderar la suba del dólar, el Banco Central convalidó una suba de 75 puntos básicos en la tasa de referencia. En el promedio diario, el rendimiento de las Letras de Liquidez (Leliq) se elevó al 67,87%.

Preocupado por las tensiones cambiarias y la presión que extra que podría generar el 4,7% de inflación de marzo, el titular de la entidad, Guido Sandleris, anunció la semana pasada el congelamiento de la banda hasta diciembre. Así, si la divisa escalara poco más de 20% y rompiera el techo de la zona de no intervención, el Central estaría habilitado para vender hasta u$s150 millones diarios. Un número importante para una jornada de volumen normal pero muy limitado para enfrentar una potencial corrida.

Con todo, los sacudones de las últimas ruedas confirman que, a pesar de la oferta adicional que significan las subastas de u$s60 millones diarios provenientes del préstamo del FMI y las liquidaciones del agro, no habrá un nuevo veranito.

Los analistas sí esperan un segundo trimestre con algo más de estabilidad que en marzo pero con días de estrés producto de los malos datos económicos (inflación, actividad, etc) o financieros y el clima de campaña electoral. En cambio, a medida que se acerque mitad de año las tensiones se irían incrementando producto del fin de la temporada alta de la cosecha sojera y la cercanía de las PASO.

Acciones

La Bolsa porteña también absorbió el castigo que sufrieron los activos argentinos el jueves. El índice S&P Merval bajó 3,90% a 30.786,64 puntos. Un retroceso importante, teniendo en cuenta la depreciación diaria del peso: la cotización en dólares de las acciones líderes del país se hundieron aún más.

La semana pasada los papeles argentinos que cotizan en Wall Street cayeron hasta 8%, en medio de un repudio generalizado a los títulos de deuda y un salto del riesgo país hasta el pico de 854 unidades.

Hoy, el indicador medido por el JP Morgan aflojaba apenas 10 puntos y operaba en 844.