Los diputados de la oposición están a la espera del proyecto de reforma impositiva presentado por el Gobierno, el cual podría llegar el viernes o en su defecto la semana que viene.

Hasta ahora, el único contacto entre el oficialismo y y el resto de los bloques ocurrió el jueves cuando el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, se lo presentó a los legisladores.

En el Ejecutivo ya reconocen que podrían aceptar modificaciones en las subas previstas para gaseosas y vinos y las bajas en equipos electrónicos, pero no así en la propuesta de gravar la renta financiera a las personas físicas, reducir la alícuota de Ganancias para las empresas que reinviertan utilidades y el resto de los beneficios para las compañías como la devolución anticipada del IVA, la posibilidad de descontar el impuesto al cheque y la exención del pago de las contribuciones patronales para los sueldos equivalentes al mínimo, vital y móvil, según publicó ayer La Nación.

El diputado del Frente Renovador, Marco Lavagna le dijo a BAE Negocios que “lo de la renta financiera era una propuesta nuestra y lo de la distribución de utilidades la venía planteando mi padre desde el 2005”, cuando Roberto era ministro de economía de Néstor Kirchner.

Sin embargo, aún no hay consenso respecto a los impuestos que se proponen por ejemplo sobre el vino, que ya están generando resistencia entre los empresarios del rubro y los gobernadores de las provincias productoras y que, justamente son los que el Gobierno está más propenso a modificar durante el debate parlamentario.

En ese sentido, el diputado del bloque justicialista Diego Bossio descontó que el proyecto sufrirá cambios y señaló que no estará a favor de “gravar al pequeño ahorrista”, en una entrevista concedida al matutino, por lo que esperará a conocer la letra chica