Uruguay cerró 2017 con una inflación de 6,55%, luego de una variación negativa del IPC de 0,31% en diciembre con relación a noviembre, informó este jueves el oficial Instituto Nacional de Estadística (INE). 

En 2016, la inflación en el país sudamericano fue de 8,10%. En diciembre de 2016 también se había registrado una contracción del IPC, de 0,55%. 

En el último mes del año la variación más notoria a la baja estuvo en el sector vivienda, que cayó 5,37%. En tanto el alza más importante sobre diciembre de 2016 se verificó en Restaurantes y Hoteles. 

A partir de esta semana, el gobierno determinó un importante incremento de las tarifas de servicios públicos (electricidad, agua, teléfonos) y de los combustibles, como ocurrió en años anteriores. 

El aumento más notorio se da en el precio de la gasolina. La nafta aumentó 9,8% para venderse a 1,73 dólares el litro, y se mantiene entre los precios más altos del mundo. 

Uruguay es importador neto de petróleo y la estatal petrolera ANCAP es monopólica para refinación y distribución. A pesar de su posición monopólica en el mercado, tuvo que ser “capitalizada” el año pasado mediante una exoneración o condonación de deuda con el Ministerio de Economía, por unos 600 millones de dólares, ante un abultado déficit de sus finanzas. 

El gobierno también volvió a aumentar el impuesto que paga el consumidor de tabaco, en el marco de una política de lucha contra el tabaquismo liderada por el presidente Tabaré Vázquez. 

La inflación de 2017 se inscribe dentro del rango meta oficial, de 3-7%.