Las ventas cayeron un 50% en los últimos dos años, los servicios se cuadruplicaron y la materia prima aumentó por encima de la devaluación, según las cifras difundidas este año por el sector panadero.

A eso se le suma la presión tributaria y la competencia desleal. "Hay un combo explosivo", sintetizó Vitantonio. Según un reciente relevamiento de la ONG Defendamos Buenos Aires, unas 200 panaderías cerraron en el conurbano bonaerense en lo que va de 2019, número que se amplía a 400 si se tienen en cuenta los comercios ubicados en la Ciudad de Buenos Aires. Uno de los principales reclamos es formalizar la actividad de lo que pasaron a trabajar "en negro".