La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) espera hoy convencer al ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne que desista de la propuesta para aplicar un impuesto del 10% a la producción al sostener que la misma es perjudicial a para la salud.

Al cierre de esta edición, no se sabía si el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo participaría del encuentro. Para productores e industriales es importante la presencia del mandatario para dar marcha atrás de lo contrario sólo será una “presentación de power point”. Algunos barajaban que podría reducirse el tributo entre el 4% al 5 por ciento.

El impacto del impuesto significa pasar entre $7.000 a $8.000 millones a manos del Estado, lo cual tendrá repercusión en el primer eslabón, dado que el productor recibirá un menor precio por la uva, y también en el último, el consumidor, que pagará más por una bebida que en los últimos dos años fue perdiendo mercado debido al clima que terminó afectado la oferta.

Vale recordar que el 70% del costo para producir un kilo de uva está compuesto por mano de obra. La economía regional es un actor fundamental en cada provincia donde se desarrolla. Y hasta ahora no se vio favorecida por las medidas aplicadas desde diciembre de 2016, las cuales fueron todas a la región pampeana (es decir, granos y carnes).

Para el vicepresidente de la cámara de Bodegueros de Tucumán, Roberto Carro, el aumento de la alícuota del vino a un 10% es “injustificado” y perjudicará a los pequeños productores que llevan adelante esa actividad ya que les “cuesta mucho competir con las grandes cadenas productivas del país”.

“Este aumento del 10% no va a poder reflejarse en el precio del vino porque se nos va hacer muy difícil seguir vendiendo, así que una vez vamos a perder los pequeños productores, a quienes nos cuesta mucho competir con las grandes cadenas productivas del país”, sostuvo Carro.