El coordinador del Observatorio Monetario-Financiero del CEPA e integrante del Instituto de Capacitación Bursátil (ICB), Leandro Ziccarelli, brindó una entrevista a BAE Negocios donde opinó sobre los principales desafíos de la educación financiera e inserción al mercado de capitales por parte de los ahorristas minoristas. Además, negó que la dolarización sea una solución y pidió un cambio de paradigma a diversos sectores de la sociedad para facilitar el acceso al sistema financiero.

— ¿La Argentina presenta un déficit en cuanto a la educación financiera? ¿Cómo podría mejorarse este problema?

— Si, no sólo en cuanto a educación. En general el sistema financiero argentino es chico, para empezar tenemos un sector bancario que no llega a prestar ni el 20% del PBI por año, cuando países vecinos más que triplican ese ratio. Partiendo de eso, y sumando el irrisorio tamaño del mercado de capitales, es entendible que no haya una educación financiera profunda en la sociedad. Siempre pienso que es algo a mejorar desde los cimientos, pero sería iluso también pensar que eso es una prioridad en una economía con más de un tercio de los trabajadores en negro (o gris) y más del 30% de pobreza

Creo que la mejora en la educación financiera tiene que ser un resultado de otras mejoras que garanticen un proceso de inclusión financiera significativo. Dicho en otras palabras, podemos poner una materia de finanzas en la escuela, pero de nada sirve si después uno de cada tres chicos va a trabajar en negro, sin bancarización. Considero, por ello, que la educación financiera es un tema pendiente en el país, pero no puede solucionarse solo, sino que tiene que ser resultado de otras cosas un tanto más complejas.

—Más allá de la coyuntura actual, ¿cuáles son las principales dificultades para acceder al mercado de capitales?

—En Argentina el mercado de capitales es chico, tiene muchos intermediarios y, como todo allá, requiere un sinfín de trámites, papeleos y ahora encima también hay que ser contador para saber liquidar y pagar el insólito impuesto a la "renta financiera". 

Si a eso sumamos la coyuntura actual de defaults múltiples, reperfilamientos, bonos en suspenso, derretimiento en renta variable y crisis macro que quita posibilidad de ahorrar a los privados (que es de lo que se nutre el mercado, de ahorros), todo lo anterior es secundario. Pero para pensar hacia adelante creo que lo mejor es tratar de facilitar el acceso al mercado de capitales concentrando los intermediarios, incentivando a los bancos comerciales a que brinden buenos servicios como brokers así los ahorristas no tienen que llegar al mercado a través de un ALyC -sociedad de bolsa- poco solvente, con una plataforma pésima, mal servicio de datos, etc. 

No quiero ser redundante, pero de nuevo, tampoco se puede lograr un acceso masivo si el 50% de la sociedad no puede ahorrar o no está bancarizada. Pero si de proponer se trata, yo creo que imitar lo que sucede en países desarrollados puede servir y una de las claves que veo es esto que mencionaba: los bancos comerciales (generalmente empresas mucho más grandes, solventes y reguladas) son los que hacen de intermediarios entre el mercado y el público. Ni que hablar en Argentina, donde la banca pública tiene un peso enorme, yo empezaría por ahí y seguro el resto de bancos se acoplarían. 

Finalmente, una política de este tipo tendría que ser acompañada de algo de concientización y educación financiera también, para que la gente nueva que entra al mercado entienda qué está haciendo con sus ahorros. Es un círculo.

—¿Podría culparse a las sucesivas crisis macroeconómicas y fiscales por esto? ¿Afecta directamente el desarrollo del mercado de capitales? 

—Por su puesto que las crisis macro afectan al mercado y más en nuestro país, donde el 90% de los shocks cambiarios terminan en default (en sentido amplio, no necesariamente cesación de pagos). Tanto los operadores, como los recién llegados, todos fueron -al menos una vez- perjudicados con el cambio de reglas, condiciones, plazos, o lo que sea. La regla en nuestro mercado es esa: no hay regla, sálvese quien pueda. Y está claro que esto afecta al tamaño, al tipo de instrumentos y al perfil de los operadores, más a sabiendas de que la deuda soberana y subsoberana explica el 70% del volumen de la plaza local.

¿La Argentina tiene moneda?

—Sí, tenemos. No es el Franco Suizo, ni el Yen japonés, claro está. Pero tener soberanía monetaria, por más endeble que sea tu moneda (siempre dentro de un umbral razonable), es importante.

Por lo general no concuerdo mucho con la visión de algunos analistas, de que para tener una "moneda fuerte" hay que convivir con tasas estratosféricas. Yo pienso que la clave es fomentar el mercado de deuda en moneda doméstica y aplicar una buena segmentación que permita a las empresas financiarse en condiciones favorables y a los ahorristas no perder contra el dólar y la inflación. Esos objetivos, que parecen contrapuestos, se pueden lograr si se segmentan los mercados y el Estado se pone como “arbitrador” de ambos mostradores. No pienso que haya otra forma de tener que moneda que no sea produciendo bienes y servicios en el país. Una moneda fuerte no depende de los tipos de interés, sino de cuanta producción y de qué calidad hay detrás de la misma.

—El argentino tiende a refugiarse en el dólar como ahorro o resguardo de valor. ¿Podría decirse que al ser "licuado" constantemente, "aprendió" a ahorrar financieramente ? 

—Sí, yo imagino que esa obsesión por el dólar nace de las constantes corridas y saltos del dólar y la inflación. Argentina no sólo es una de las pocas economías bimonetaria del mundo (la gente tiene ingresos y gastos en pesos, pero ahorra en dólares), sino que tiene un problema estructural de falta de dólares. 

Esto no es sólo por la cuestión comercial o financiera, sino por el componente cultural e histórico que lleva a monetizar y exteriorizar el excedente de manera estructural. Esa demanda de dólares de largo plazo no tiene correlato en ninguna oferta de neta de dólares, dado que nuestro país no emite los mismos. Por ende, terminaremos siempre obligados a exportar más de lo que importamos y a regular la cuenta capital para evitar pérdida masiva por el otro mostrador. Solo una macro de ese tipo nos va a evitar los saltos cambiarios y hacer que la gente le pierda el miedo a ahorrar en pesos.

—¿Hay sectores en el país que "demonizan" al sistema financiero? 

—Hay vastos sectores que ven “al mercado” como algo negativo y el principal foco de conflicto está en el tema deuda (sobre todo externa o nominada en dólares). Hay un sinfín de políticos, incluso economistas, que están "en contra de la deuda" per se. 

Esto es un error y hay que trabajar mucho al respecto. La deuda es simplemente una herramienta, en sí: no es mala, ni buena. El tema con la deuda son los niveles, el ritmo con el que se toma, el fin que se le da, la moneda en la que se nomina, el acreedor al que recurrimos, etc. Cuando metés todos esos factores empiezan a aparecer críticas más plausibles, sobre todo con la política financiera del actual gobierno. 

—¿Hay un problema de credibilidad?

—Sí, hay mucha imaginación respecto de que la bolsa es "una timba" y, en parte, lo que se olvidan es que la única forma de financiarse barato, a largo plazo y sin intermediarios: es el mercado. Con lo cual no es compatible pretender desarrollar al país sin un mercado de capitales importante y un sistema financiero sólido. Como digo eso, también digo que “el mercado” y, sobretodo, los “analistas financieros” no ayudan mucho. Perdieron mucha credibilidad estos años. Lo que nunca entendieron es que el mercado no siempre tiene razón

Cuando decía a principios de 2018 que teníamos un problema severo en el frente externo y que los activos argentinos estaban caros, la mayoría de ellos prefería quedarse con lo que pasaba en las pantallas. Cualquiera podía hacer dos o tres números y saber que venía algo fulero (récord de déficit comercial, comienzo del QT en EE.UU., corrección en SPX, stock de Lebac por las nubes… era una bomba de tiempo). Pero bueno, como los precios no mostraban eso, ningún analista veía venir una crisis. Y esto es porque a veces se hablar del mercado como si tuviese la "verdad revelada"… Y para nada, el mercado es simplemente un cúmulo de opiniones por plata

También es cierto que, como decía Keynes, "el mercado puede mantenerse equivocado más de lo que vos podés mantenerte solvente", con lo cual tampoco es muy redituable anunciar una crisis 3 meses antes de que suceda. Pero volviendo al punto, creo que tampoco el mercado como colectivo está en condiciones de exigir credibilidad, transparencia y mucho menos cordura. Creo que el mercado es un poco el reflejo de la macro que tenemos y en tanto no solucionemos cuestiones estructurales vamos a seguir con estas idas y venidas durante mucho tiempo más.

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