El Gobierno cumple con las metas pero la oposición le advierte al FMI por su viabilidad
Lavagna recibirá en su oficina al Fondo, que se va del país esta semana
La misión del Fondo Monetario Internacional que llegó el lunes pasado a Buenos Aires concluirá esta semana y se espera que el Gobierno cumpla con las metas acordadas con el organismo de crédito multilateral, lo que abriría la puerta para el próximo desembolso de u$s10.700 millones en marzo. Sin embargo, en sus encuentros con dirigentes de la oposición la comitiva fue advertida por la inviabilidad del entendimiento por más de u$s50.000 millones firmado en 2018 por el impacto recesivo que tiene sobre la economía el ajuste fiscal para llegar al déficit cero.
En ese sentido, mientras los enviados del FMI se encuentren en el país, el Ministerio de Hacienda dará a conocer el resultado fiscal de enero, sobre el cual se encendieron algunas luces de alerta ante la reducción en los volúmenes de recaudación por la menor actividad (ver página 3).
Lo cierto es que la delegación encabezada por Roberto Cardarelli mantuvo reuniones con representantes de distintas vertientes del peronismo: el miércoles fue el turno de Juan Manuel Urtubey en la casa de Salta, y el jueves con el diputado kirchnerista Axel Kicillof. Hoy le tocará al exministro de Economía Roberto Lavagna, en su oficina del cuarto piso ubicada en la calle Carlos Pellegrini al 900.
Desde el peronismo sostienen que para repagar la deuda se debe reactivar la economía
El ex funcionario fue siempre un crítico de las políticas de austeridad recomendadas por el Fondo y durante su gestión en la presidencia de Néstor Kirchner mantuvo una relación tirante hasta la ruptura total en el momento en que se anunció el canje de la deuda en default, que el FMI quería tutelar.
El año pasado, el líder del Frente Renovador Sergio Massa había inaugurado las cumbres entre los tecnócratas del organismo y dirigentes de la oposición y en ese marco había hablado de la necesidad de renegociar el acuerdo firmado por Cambiemos en 2018, por lo que se espera que Lavagna, referente económico de ese espacio, insista con esta postura durante la cumbre, aunque el exministro reconoce que el Fondo se quedará por lo menos cinco años más en el país.
Por su parte, tanto Urtubey como Kicillof plantearon la necesidad de un plan que priorice dinamizar la actividad, es decir, aplicar medidas opuestas a las actuales, porque de lo contrario será imposible repagar la deuda contraída con el organismo.
La posición del peronismo contrasta con la visión del "camino único" que pregona el Gobierno para estabilizar el frente financiero: contracción monetaria y recorte de las cuentas públicas. En ambos frentes, el Ejecutivo se encamina a cumplir con las exigencias del FMI y así la Casa Rosada tendría asegurados casi u$s11.000 millones en marzo.
Ese giro le permitirá a Hacienda afrentar principalmente los abultados vencimientos de deuda en dólares que tiene por delante durante 2018 y en caso de que se utilice para cubrir algún bache fiscal en pesos, se rematarán en el mercado de cambios para ayudar a aplacar una eventual mayor demanda de divisas por parte del sector privado sin que haya sobresaltos de magnitud en la cotización del billete verde.
La misión del FMI finalizará esta semana y aún restan las reuniones más importantes: con el ministro Nicolás Dujovne y el presidente del Banco Central, Guido Sandleris.
Previamente habían mantenido encuentros con el secretario de política económica, Miguel Braun y el vice del BCRA, Gustavo Cañonero, al tiempo que también hicieron lo propio con funcionarios del ministro de Producción que lidera Dante Sica, del Interior, Rogelio Frigerio, de Transporte, Guillermo Dietrich y el secretario de Agroindustria, Luis Miguel Etchevhere.
En tanto, el viernes le había tocado al titular de la AFIP, Leonardo Cuccioli, con quien evaluaron la marcha de la recaudación.
La misión del FMI está compuesta por Cardarelli y el jamaiquino Trevor Alleyne, encargado de monitorear a la Argentina desde Buenos Aires.

