Una jornada cargada de rumores sobre un inminente anuncio con el Fondo Monetario
El Gobierno busca dar una señal al mercado y se habla de negociaciones para adelantar giros
La de ayer fue una jornada cargada de rumores respecto a un inminente anuncio económico, relacionado con el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional ante una nueva rueda negativa en el mercado, que cerró con otra suba del dólar y un nuevo descenso en el índice Merval. Ante las dudas que todavía tienen los inversores respecto a si el Gobierno tiene cubiertas las necesidades de financiamiento del 2019, comenzó a hablarse de una renegociación del memorándum con el FMI para adelantar los desembolsos previstos de u$s3.000 millones por trimestre, así como de una línea con el Tesoro de los Estados Unidos, que de todas formas no sería fácil de conseguir.
Desde el organismo de crédito multilateral habían señalado el lunes que estas versiones eran "pura invención", pero el martes no respondieron los llamados ni los mensajes. Desde el Gobierno, no quisieron confirmar nuevas medidas, pero las fuentes consultadas reconocieron que se estaban evaluando alternativas para "dar una señal" que ayude a revertir el malhumor del sector financiero.
"Se analizan distintas opciones. Una puede ser el Presupuesto", comentaron en off fuentes del Ejecutivo.
Lo cierto es que los operadores están desconcertados con las intentos del Gobierno para frenar el dólar y la errática política comunicacional suma ruido a un escenario que se ve cada vez más complejo. Por eso necesitan como el agua de una señal que ayude a despejar la incertidumbre que asola tanto a la City como a Wall Street.
Principalmente, el temor es si el Ejecutivo logrará colocar deuda el año próximo por u$s7.500 millones, de acuerdo a la estimación optimista que hacen en la cartera conducida por Nicolás Dujovne, que es el monto del "bache" financiero para poder cerrar los compromisos. El problema es que con el riesgo país en 700 puntos, esa colocación luce impracticable.
En Hacienda creen que hubo una sobrerreacción del mercado y que el castigo sobre los activos argentinos fue exagerado. Por eso estaban en la búsqueda de una señal para anunciar y revertir las expectativas.
En la city cuestionaban el plazo del acuerdo con el FMI que es de tres años y creían que debía haber sido cerrado por un año y medio. En ese marco, pedían que se adelanten los desembolsos o sacar una línea de contingencia para que los giros superen los u$s3.000 millones trimestrales, como se pactó originalmente en junio.
En el medio el Gobierno salió a negociar con la administración de Donald Trump un crédito del Tesoro estadounidense, aunque no será fácil lograr que el presidente de los EE.UU. salga a financiar a la Argentina: las ayudas económicas a países se reducen a los considerados estratégicos como por ejemplo Irak, Afganistán o Israel. Sólo podría hacerlo mediante el Fondo de Estabilización como se hizo con México durante la crisis del Tequila en 1994 por u$s20.000 millones, lo cual lo convertiría en algo sumamente excepcional, más allá del buen vínculo de Macri con el magnate.
También se mencionaba la gestión de un préstamo con bancos extranjeros.

