Tras el pedido del FMI de una “contribución apreciable”, algunos acreedores internacionales manifestaron una buena predisposición para renegociar la deuda.

El presidente de Greylock Capital, Hans Humes, que además es uno de los líderes y voceros de un conjunto de acreedores, se mostró partidario de “trabajar con la Argentina para proporcionar un alivio suficiente para permitir que el gobierno cubra las necesidades sociales básicas de sus poblaciones”. Una de cal y una de arena, por otro lado exigió más detalles sobre la situación económica, datos “que podrían ser la base para ver qué brechas existen y cómo los acreedores pueden ayudar a cerrar esas brechas”.

En una senda similar, el CEO de Gear Capital Partners, Jorge Piedrahita, consideró que la Argentina “debe hacer una propuesta, que debe estar consensuada con el FMI si se le solicita al organismo que extienda los vencimientos de capital en los próximos años”.

Afirmó que “una quita en valor presente es inevitable y debe ser una combinación de factores: reducción en los cupones de interés, extensión de los vencimientos de capital y quita del principal adeudado”. Piedrahita sostuvo que el pedido del FMI implica “una quita de más del 50%, aunque los precios en el mercado secundario ya están asumiendo ese recorte”.