En el anuncio del canje del 99% de los bonos bajo legislación extranjera, el ministro de Economía, Martín Guzmán, procuró dar dos señales de cara al mercado y a la negociación con el FMI. Adelantó que el proyecto de Presupuesto 2021, que enviará al Parlamento el 15 de septiembre, incluirá una proyección de déficit fiscal primario de 4,5% del PBI y que el acuerdo con el organismo, una vez pactado, pasará por el Congreso.

El mensaje fue que, más allá de que no habrá un ajuste en shock, el Gobierno avanzará en una reducción del agujero en las cuentas públicas, que este año rondará el 8% del PBI producto de la ampliación del gasto social y la caída de la recaudación impuestas por la coronacrisis. Aunque pretenden un recorte mayor, la reducción del déficit es uno de los reclamos de los mercados y la señal llega en tiempos de tensión cambiaria, que pesa en las escasas reservas del BCRA. Además, la cuestión fiscal será una de las claves de la pulseada con el Fondo.

"Será lo suficientemente grande como para tener la capacidad de impulsar la economía pero también lo suficientemente contenido en función de la capacidad de financiación que tenemos", dijo Guzmán sobre el 4,5%.

Respecto del envío del acuerdo con el FMI al Congreso, señaló: "Es algo que nunca se ha hecho". Esto recién sucederá en el primer trimestre de 2021, el momento en que el Ejecutivo espera tener cerrado el nuevo programa con el organismo para estirar los plazos de repago de los USD45.000 millones más intereses que dejó el stand by firmado por Mauricio Macri.