Las simultáneas renegociaciones de la deuda externa de Argentina y Ecuador se encaminaron esta semana con sendos principios de acuerdo con sus acreedores. Ambas tuvieron varios aspectos en común: la coronacrisis como escenario; el tener al otro del Zoom a grupos de bonistas similares, integrado por BlackRock y otros fondos poderosos de Wall Street; y tasas de interés insostenibles en torno al 7% en promedio, entre otros aspectos. Sin embargo, ¿quién alcanzó un deal más favorable?

El debate se desató por un tuit del exministro de Hacienda y Finanzas de Mauricio Macri, Alfonso Prat-Gay, quien en 2016 selló el pacto con los fondos buitres por el que el país les pagó casi USD10.000 millones. "Se podría haber logrado un acuerdo mejor. Como Ecuador: más rápido, mayor alivio de intereses, mayores plazos y quita de capital", publicó.

Las críticas no tardaron en llegarle desde un abanico amplio de sectores. Es que, si bien es cierto que la negociación ecuatoriana fue mucho más rápida y logró un recorte de capital porcentualmente mayor, en el deal alcanzado por el ministro Martín Guzmán la rebaja de intereses fue más grande y el resultado global arrojó una quita superior.
 

Los números

La deuda bajo legislación extranjera a reestructurar por Argentina es de USD66.200 millones. En el caso de Ecuador, USD17.400 millones, es decir, una cuarta parte. Sin embargo, comparados en relación al PBI de cada país, los pasivos son similares.
 
En términos de capital, Argentina acordó una quita simbólica del  1,9% en promedio. El Gobierno de Lenin Moreno, en cambios, selló una rebaja en el stock adeudado del  8,9%.
 
Es que la apuesta de Guzmán fue a recortar fuertemente los cupones, con el objetivo de alivianar el creciente peso del pago de intereses en la estructura presupuestaria e intentar despejar el horizonte para poder financiar una salida de la recesión. Así, acordó una rebaja de la tasa del 56% con un cupón promedio que pasó del 7% al que se había endeudado Cambiemos hasta el 3,1%.
 
 
En Ecuador los cupones eran todavía más elevados, del 9,1%. Pero el recorte resultó menor: Moreno logró bajarlos 42% hasta el 5,3%, un nivel todavía muy elevado en un mundo donde priman las tasas cercanas al 0%.
 
En ambos casos se logró despejar parte del sendero financiero de corto y mediano plazo. El país tropical obtuvo un alivio en la carga de serivios de deuda de unos USD16.000 millones para toda la década del 20. Argentina, en tanto, pagará en el mismo lapso USD37.700 millones menos que con el perfil actual, si se incluye el impacto que dejará el canje de deuda en dólares bajo legislación local, que se aprobó este martes en el Congreso y se realizará en forma simultánea a la reestructuración externa.
 
¿Cuál es el saldo, entonces? Si se mide en valor presente neto (NVP), es decir, qué precio tendrían hoy los nuevos bonos a emitir como parte del canje si se los vendiera en el mercado por cada USD100 de valor nominal, el resultado es más favorable para Argentina.
 
Guzmán consiguió cerrar con los bonistas un VPN de USD54,8. Muy por encima de los USD39 que ofreció en abril, aunque muy por debajo de los alrededor de USD75 que exigían en un comienzo los grandes fondos. Ecuador, en busca de cerrar más rápido, aceptó un VPN de USD58,9, o sea, una quita pequeña.
 
El socio de Delphos Investment, Santiago López Alfaro, explicó que son dos procesos comparables: "Casi mismo lapso para reestructurar, similares acreedores, igual carga de vencimientos en los próximos cinco años en porcentaje, cupón promedio parecido, etcétera. La única diferencia es que Ecuador tiene una economía dolarizada por lo tanto tuvo que ceder un poco más al no tener financiación local".
 
 
El Gobierno argentino, en cambio, logró reconstruir el mercado de deuda en pesos durante los primeros meses de su mandato y ya en el segundo trimestre pudo refinanciar todos los vencimientos en moneda local y acumular algunos recursos excedentes para un Tesoro que hoy es asistido casi exclusivamente por el Banco Central para garantizar el paquete de medidas para paliar la coronacrisis.
 

Ajuste contractuales

 
Con todo, Guzmán y su equipo de Finanzas, liderado por Diego Bastourre, se apoyarán en un elemento del acuerdo alcanzado entre Ecuador y sus acreedores a la hora de terminar de cerrar la letra chica de los contratos de los nuevos bonos. Se trata de los límites a la cláusula de reasignación, que está presente en las escrituras de 2016 y en el estándar legal internacional vigente, para evitar el uso de la estrategia Pac-Man de canjes parciales sucesivos en caso de futuras renegociaciones.
 

Era una exigencia clave de los bonos a la que el Alberto Fernández había decido ceder incluso antes de que se sellara el punto de consenso económico. Sin embargo, el Ejecutivo condicionó esa modificación a que sea respaldada por la comunidad internacional.

Es por eso que, como contó BAE Negocios, Economía espera una declaración de apoyo de la International Capital Market Association (ICMA) antes de presentar la enmienda a la oferta que incorpore los cambios económicos y legales acordados en la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC por su sigla en inglés). Con todo, según una alta fuente de la cartera, apunta a enviar el texto definitivo entre el viernes y el lunes.

Una comisión redactora de funcionarios y representantes de los bonistas trabaja contrarreloj para afinar la letra chica. La expectativa a ambos lados del mostrador es que el hecho de que se den ajustes contractuales similares tanto en Ecuador como en Argentina en forma simultánea acelere la validación de la ICMA, una entidad que además representa los intereses del establishment financiero global.