El déficit fiscal continuó mostrando moderación relativa en agosto, pese a que era un mes complicado porque sufría de lleno el impacto de una nueva ronda del IFE, lo que generó por si solo un gasto de $80.000 millones. Gracias al ajuste en otras partidas, y a que la recaudación tributaria y de la seguridad social mantuvieron cierto piso, la contracción de los ingresos y el aumento de los gastos fueron menores a los del segundo trimestre. Con todo, el rojo primario fue de $161.000 millones (0,5% del PBI). Los desempeños de julio y agosto, junto con el éxito de las colocaciones en pesos del Tesoro, permitieron que el BCRA aminore la emisión.

Así, durante lo que va del tercer trimestre, el rojo primario se redujo en torno al 40% de lo que marcó en promedio durante el segundo trimestre. Ese dato, junto con los más de $100.000 millones que logró colocar el Tesoro mediante la licitación de deuda en pesos entre agosto y lo que va de septiembre, "esterilizando" parte del ahorro de los privados, son claves para que las tensiones cambiarias encuentren cierta calma en el futuro de corto plazo. De hecho, entre analistas de todo el arco ideológico se repite esa consigna: la clave será aflojar con la emisión récord para asistir al Tesoro a la que obligó el cisne negro de la pandemia.

En la comparación interanual, los ingresos cayeron 12,4% en términos reales y totalizaron $382.752 millones. Sin embargo, respecto a julio eso implicó una interesante mejora ya que la contracción había sido de 27,5% real en aquel entonces. En junio la baja había sido de 19% real. Por el lado del gasto, se observó un incremento de 24,1% real. Ese número es superior al de julio, que fue de 19,4% real, principalmente porque en agosto pegó de lleno el IFE; y similar al de junio, que fue de 24,1% real. Pero muy inferior a los del segundo trimestre en su totalidad, que promediaron 41,1% (abril y mayo marcaron subas de 54,1% y 45,1%).

Los datos fueron publicados por la Oficina de Presupuesto del Congreso (OPC) y dan cuenta del resultado fiscal devengado del total de la Administración Pública Nacional. No es exactamente el mismo número que publicará la Secretaría de Hacienda en las próximas semanas (está anunciado para el 21 de septiembre pero en meses anteriores se publicó con retraso), que representa sólo al Sector Público No Financiero y que muestra el base caja (uno es el asiento contable y el otro muestra la entrada y salida concreta de pesos).

Tal como mostró el informe, por el lado de los gastos la clave siguió siendo el componente Covid-19. De hecho, sin esas partidas extraordinarias habrían registrado una contracción real de 2,6%. La clave ahí es el IFE, que en su versión de agosto generó una erogación de $81.193 millones. El doble de lo que había implicado en julio. Así, las prestaciones sociales totalizaron un incremento de 46,9%, impulsados principalmente por la cuenta Otros programas sociales, con una suba de 794,8% (el ATP costó $26.176 millones). Las jubilaciones treparon apenas 0,2% real respecto al año pasado.

Los subsidios energéticos cayeron 10,3% real, mientras que los del transporte crecieron 68,9%. Eso se reflejó en una baja real de 2,5% en los subsidios económicos.

En donde hubo un importante ajuste, en línea con lo que se venía observando a lo largo de la pandemia, fue en los gastos de funcionamiento. Eso se explica principalmente por la contracción real de los salarios de los empleados públicos. Si bien existe cierta idea de que solamente los sueldos privados ajustaron, el gasto en personal cayó 9,7%. También hubo una reducción de 13,8% en la compra de bienes y servicios.

Otro ajuste fuerte se verificó en la obra pública, con una caida interanual de 23,9%, incluso comparando con un 2019 de fuerte restricción fiscal en ese componente. Con todo, en agosto apuntalaron parcialmente los envíos a las provincias para la creación de hospitales modulares. Además, la asistencia las provincias, cuyas recaudaciones sufrieron unas bajas extraordinarias, trepó 17,1% real.

Por el lado de los ingresos, se destacó que la recaudación tributaria cayó 10,6% real, mientras que la de la seguridad social 10,8%. Malos desempeños que, con todo, representan una mejora contra los de 18,1% y 15,5% en julio. Los recursos siguen sufriendo los efectos recesivos de la pandemia pero mejoran en el margen.

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Mariano Cuparo Ortiz

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