Mientras pidió el abordaje urgente de la crisis a la cadena automotriz y al Gobierno, el sector autopartista deberá enfrentar mayores importaciones desde Brasil hasta 2023, ya que el flex subió a 1,8 dólares en medio de un mercado estancado.

En primer lugar, mediante un comunicado, la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes "insta a la cadena de valor automotriz y a las autoridades a que tomemos cabal conciencia de la gravedad en la que se encuentra el sector automotor de nuestro país, en particular el sector autopartista. Entre el año 2009 y la actualidad, han cerrado actividades productivas unas 47 empresas de la actividad autopartista, 17 de ellas en 2019 y lo que va de 2020".

En forma paralela, según fuentes oficiales y privadas consultadas  por BAE Negocios, el flex (coeficiente entre expo e importaciones) pasó desde el 1 de julio de 1,7 dólares a 1,8 dólares hasta junio de 2023. Esto significa que por cada dólar exportado en vehículos y partes a  Brasil, hasta la injustificada firma del tratado (no había apuro de plazos) Argentina debía importar 1,5 dólares desde el vecino país. Ahora, tendrá que comprar 1,8 dólares hasta el 30 de junio de 2023, llegando al extremo de 3 dólares entre el 1 de julio de 2028 y el 30 de julio de 2029.

Lejos de regularizar su situación, las terminales radicadas en la Argentina importaron vehículos y partes por encima de lo permitido por el Pacto Automotor Común, firmado en el 2015. Fuentes diplomáticas brasileñas recordaron que "no existía margen de negociaciones para evitar el libre comercio en junio de este año", como sí logró la Argentina con México, pero el temor del presidente Jair Bolsonaro a un triunfo del entonces candidato por el Frente de Todos, Alberto Fernández, lo flexibilizó al punto de ofrecer cuotas por diez años más.

Por otra parte,  Brasil quiere bajar el arancel externo común para autos y partes (hoy es del 35%) nada menos que un 10% en un plazo de 4 años. "En los últimos días han trascendido casos de empresas proveedoras que han decidido cesar total o parcialmente las actividades industriales en la Argentina. Nos preocupa sobremanera que se interprete que ello es el mero resultado de la coyuntura generada por la pandemia del Covid-19. Cerrar actividades fabriles en el sector automotor requiere procesos de decisión que llevan muchos meses, y a veces años", se explayó AFAC.

Sobre las causas de pérdida de competitividad, enumeraron la presion impositiva sobre etapas de producción en los tres niveles de gobierno; derechos de exportación que desincentivan ventas externas de alto valor agregado local y que excluyen de su base imponible las autopartes importadas; normas laborales rígidas y generadoras sistemáticas de contingencias judiciales; protección arancelaria efectiva negativa; y abuso de posición dominante en el caso de algunos clientes. Muestra de ello, durante 2019 se solicitó a la Comisión de Defensa de la Competencia que iniciara una investigación al respecto en el
caso de Renault
y su relacionamiento con proveedores.