Dos millones de personas de ingresos bajos, informales o inexistentes que cobraron el Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE) de Anses durante los meses más duros de la pandemia estrenaron una cuenta bancaria. Pero la discontinuidad del beneficio en un contexto en el que los precios suben y las deudas domésticas crecen, las mujeres y población LGBTIQ+ cargan más con el peso de maniobrar el empobrecimiento y el simple acceso a las herramientas no son garantes de la inclusión.

“La permanencia en el sistema financiero de una población sin ingresos o con ingresos intermitentes e insuficientes puede convertirse en un mero vehículo para la toma de nuevas deudas personales” cuando no hay “políticas de servicios públicos gratuitos y de calidad y políticas de transferencias de ingresos mayores que la dinámica inflacionaria”, analizó el Grupo de Investigación Intervención Feminista de la UBA en su informe “¿De qué se trata la inclusión financiera? Notas para una perspectiva crítica” al que accedió BAE Negocios.

El IFE, los créditos a tasa cero para monotributistas o a bajo interés de los bancos privados, la suspensión de pago de las cuotas de los préstamos Anses y las billeteras digitales llegaron en una situación de extrema emergencia, cuando los nuevos bancarizados, en muchos casos, “ya estaban endeudados” en un circuito informal formado por prestamistas de barrio, “pagarés” a familiares y financieras no registradas  a tasas altísimas y desreguladas.

 

Por qué las mujeres y la población LGBTIQ+ se endeudan más
 

La bancarización llega a manos de las mujeres y las personas trans y travestis principalmente “por cobro de AUH, IFE y/o Potenciar Trabajo” mientras que la inscripción de los varones se da en mayor parte por cuentas sueldo. “Esto refuerza el dato ya conocido de que la inclusión financiera de las mujeres y personas trans se juega en situaciones laborales de informalidad y precarización”, advirtió el estudio.

En el mercado de trabajo las mujeres pierden: según datos del tercer trimestre de 2020 el porcentaje de desocupadas alcanzó el 13,1% y subió a 23,1% para las más jóvenes. Además, representan el mayor porcentaje, un 35%, en la tasa no registrada. Sobre la población LGBTIQ+ no hay datos oficiales.

La porción del ingreso que tienen que completar las mujeres con deuda es mayor porque ganan menos y desarrollan más tareas no remuneradas”, explicó la investigadora Lucía Cavallero a este medio y señaló lo que se llaman las “canastas de deuda” informales, es decir, la “deuda para pagar deuda”. 

El documento explicó que: “La dificultad o imposibilidad de pagar las cuentas y servicios y el propio alquiler, así como la acumulación de saldos en tarjetas de créditos, produjo un aumento vertiginoso del endeudamiento de los hogares. Además, se produjeron nuevas “fuentes de endeudamiento”: la falta de acceso a conectividad en los barrios más precarizados hizo que la deuda por consumo de datos de celulares para cumplir tareas escolares y para comunicarse por emergencias frente al aislamiento se evidenció como un costo exorbitante en plena pandemia”.

El Grupo de Investigación Intervención Feminista de la UBA advirtió que “el dinero proveniente del IFE y de otros subsidios fue mayormente absorbido por los bancos, supermercados, empresas de telecomunicación, empresas de plataformas y pago de deuda por alquileres, evidenciando que esas suman son no sólo insuficientes, sino que van a parar a los actores económicos más concentrados”.

Por eso, critica que “se comunica como inclusión financiera una política de subsidios de emergencia” como el IFE o la AUH pero, “se cuenta como nueves bancarizades a una masa de la población que no tiene ingresos asegurados a futuro y que se ha revelado como parte del proceso acelerado de precarización”.

Mientras, el peso de la administración de la economía familiar y de las deudas recae, en su mayoría, en las mujeres. “El sistema financiero tiene además la capacidad de explotar los mandatos de género en relación a los malabares que hacen las mujeres para sostener la vida cotidiana”, advirtió Cavallero. En este sentido, por ejemplo, la línea de créditos para AUH lanzada bajo la gestión de Mauricio Macri, programa en el que las titulares componen el 90% del universo, caía en una lógica de “pagadoras ejemplares”.

Cómo el endeudamiento reproduce la violencia machista
 

El círculo vicioso de la deuda y los problemas financieros tiene un mecanismo de “doble sujeción”, identificó Celeste Perosino, otra de las analistas de este informe y desarrolló: “Por un lado, no permite innovar en el plan de vida, y por el otro, genera obediencia, obliga a estar en la tarea cotidiana con un tercero para garantizar el pago. Así, ancla un estado de situación dentro del ámbito doméstico y laboral que hace que las mujeres, trans y travestis no puedan salir de circuitos similares a los de la violencia machista”.

Otro factor es el silencio, la carga de la vergüenza. “Es moralmente repudiable estar endeudada y no poder ponerlo en palabras, socializarlo hace que se siga reproduciendo”, reflexionó Perosino. En este punto, “el sistema financiero coloca deudas o créditos para el consumo para garantizar los gastos diarios en tasas altísimas”, alertó. Además, es un sistema que individualiza: “No permite acción colectiva”.

El 57% de las personas que recibieron el IFE son mujeres

Por qué problematizar la educación financiera desde una perspectiva de género

La educación financiera es una determinada “respuesta” ante las crisis y le habla principalmente a las mujeres e invisibilizan a la población LGBTIQ+. De acuerdo al estudio, se basa en la noción de “iletrades financieres”. Sobre este punto, la investigadora Verónica Gago advirtió que esta construcción “supone un desconocimiento del manejo de las finanzas y edifica sujetos ignorantes respecto del manejo de sus propias economías domésticas”.

“Tiene una carga peyorativa y colonial. Es un modo de legitimar saberes en contra de otros saberes. Nosotras proponemos indagar cuáles son las prácticas financieras existentes, cuáles son los saberes que ya los están organizando y sobre todo reconocer las dinámicas de manejo financiero, que son conocimientos de gestión popular ante la crisis”, indicó a BAE Negocios.

Las investigadoras aseguraron que identificar quiénes están detrás de cada eslabón del sistema financiero es crucial para “prevenir a las nuevas usuarias, sobre todo las que ingresaron en pandemia a no caer en más endeudamiento”, señaló Perosino.

Entre las propuestas para una mirada crítica de la inclusión se destacan:

  • "Producir programas de pedagogía financiera involucrando a lxs actorxs de los territorios, relevando los saberes y estrategias existentes y apuntando a las necesidades de recursos concretos y de desendeudamiento al mismo tiempo. Esto implica, en la práctica, confrontar el modelo del “iletradx financierx”, a la vez que se denuncian los engaños de las corporaciones en los préstamos, tasas de interés, etc.."
  • Generar nuevos indicadores de inclusión financiera que no se reduzcan a la inscripción bancaria, que registren los comportamientos financieros de LGBTIQ+ (todos los reportes de inclusión financiera actuales sólo registran de manera binaria a varones y mujeres) y relevar otras herramientas disponibles o futuras (créditos de mutuales, cajas de ahorro solidarias, etc.).
  • Generar programas de pedagogía financiera que incorporen los saberes y debates de los feminismos, muestren los dispositivos sociales por detrás de las finanzas y estén pensados a partir de las necesidades de determinados colectivos y poblaciones.
  •  La pregunta a desarrollar es cómo nos desendeudamos y qué otros dispositivos serían útiles y necesarios como herramientas de apoyo a iniciativas para la producción y reproducción social en contextos de despojos generalizados.

Más notas de

Eugenia Muzio

Sin el IFE y sin nuevos ingresos, las mujeres se endeudan más

La bancarización llega a manos de las mujeres y las personas trans y travestis principalmente “por cobro de AUH, IFE y/o Potenciar Trabajo”

Cupo laboral travesti trans: "Queremos un Estado que promueva la diversidad"

La expectativa de vida promedio de una persona trans es de 40 años

El día a día de un refugio para mujeres en situación de violencia y las trabas para el acceso a una vivienda segura

En el 95% de los casos las mujeres que van a los refugios son las que están en extrema situación de vulnerabilidad económica y social"

El Estado llega tarde dos veces: qué hizo el Gobierno de Alberto Fernández con los hogares para mujeres que abandonó Macri

La gestión de Cambiemos dejó tres refugios sin terminar. El Gobierno de Fernández avanzó con la construcción de uno, cambió el proyecto de otro y olvidó el tercero

Empleadas domésticas: del maltrato a la discriminación económica

Sólo la mitad de las empleadas domésticas logró cobrar el IFE

Piso pegajoso y techo de cristal, glosario de género que explica la situación de las mujeres en las empresas

Piso pegajoso y techo de cristal, las mujeres en las empresas

A lavar los platos: buscan "socializar" las tareas domésticas

Con la pandemia, la carga de estas tareas se multiplicó y perjudicó a las mujeres

Presupuesto 2021: el Gobierno dio un salto en políticas de igualdad de género

Salto en políticas de género en el Presupuesto 2021

Bielsa: "Las cuestiones de género son transversales a todas nuestras políticas"

Bielsa: "Las cuestiones de género son transversales a todas nuestras políticas"

Las brechas de género y el endeudamiento agravan la crisis de vivienda

Ante la suba de precios de los alquileres, las mujeres toman deuda informal Foto: @PanYRosas_Arg