El establishment económico global entró en pánico y sus alertas sobre qué tan grave será la crisis del 2020 no encuentran piso. Las proyecciones empeoran día a día: mientras que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva dijo que el coronavirus provocará la peor caída económica desde 1929, con 170 países registrando contracción en el PBI per cápita, además los principales bancos del mundo, nucleados en el Institute of International Finance (IIF), empeoraron -y mucho- su previsión de caída de la actividad global. Ahora esperan una de 2,8%. La de Argentina llegaría a 5,7%.

 

Para el IIF, prácticamente todos los emergentes y todos los desarrollados, excepto China, van a tener importantes caídas en su producción durante el 2020. Pero incluso China manejará números históricamente complicados: crecería “apenas” 2,1%. Si semejante número se confirmara, se trataría del peor desempeño económico para el gigante asiático desde 1976, cuando cayó 1,6%. Hasta acá, el PBI venía desacelerando pero nunca por debajo del 3,9% que marcó en 1990.

 

El IIF adelantó el panorama global: “Esperamos que China crezca 2,1% este año y que las economías desarrolladas caigan de forma pronunciada: Estados Unidos caerá 3,8%, Japón 4,2%, la Eurozona 5,7%. El crecimiento de los mercados emergentes ya era débil antes de que el Covid-19 se convirtiera en un problema, y ahora esperamos un crecimiento para los emergentes exceptuando a China de 2,6% en 2020. Esta contracción será bien abarcativa, con la Europa emergente y América Latina experimentando las mayores declinaciones, con bajas de 4,7% y 5%, respectivamente”.

 

Además, para el instituto que nuclea a los principales bancos del mundo, Brasil caerá 4,1%. Los números permiten vislumbrar un panorama desolador para las exportaciones locales. Y es que los principales socios comerciales de Argentina tendrán un desempeño históricamente bajo: el principal aliado en materia de compras a la producción local durante 2019 fue Brasil, que concentró el 16% de las ventas externas, el segundo fue la Unión Europea con una particicción de 14%, el tercero fue China con una de 11% y el cuarto fue Estados Unidos, con una participación de 6%. A la escasa demanda de los socios comerciales, se le sumará la consiguiente baja en los precios de los commodities.

 

En ese sentido, lo que le va a salvar las papas al lado externo de la economía local será la propia recesión: la nueva baja en las importaciones, que será importante, aparece como el beneficio colateral del gran problema de la contracción económica, que agarra al país ya en caída. Como en 2018 el PBI bajó 2,5% y el 2019, 2,2%, si se corrobora la merma de 5,7% prevista por el IIF, el producto habrá sufrido un deterioro de 10% entre 2018 y 2019. Una fuerte depresión, sólo superadada por el desplome de 14,8% registrado durante 2001-2002 por el Indec.

 

En esa misma línea, el IIF concluyó: El shock del Covid-19 es marcadamente peor que la crisis financiera global del 2009, cuando el PBI mundial cayó 2,1%. Esperamos una contracción económica más pronunciada para los mercados emergentes durante este año. La naturaleza sincronizada del shock del Covid-19 será la principal responsable de la profundidad de este episodio recesivo. Nuestra proyección prevé estabilización y recuperación parcial en la segunda mitad del año, aunque esa premisa está sujeta a correcciones hacia abajo en el futuro”.

 

 

Palabras similares remarcó Georgieva, aunque en su proyección el inicio de la recuperación tendrá que esperar hasta el 2021, en el mejor de los casos: “ Todavía nos enfrentamos a una extraordinaria incertidumbre sobre la profundidad y la duración de la crisis. Si la pandemia se desvanece en la segunda mitad del año, lo que permite un levantamiento gradual de las medidas de contención y la reapertura de la economía, nuestro supuesto básico es una recuperación parcial en 2021. Pero, una vez más, insisto en que existe una tremenda incertidumbre respecto del panorama: podría empeorar dependiendo de muchos factores variables, incluida la duración de la pandemia”.
 
Y agregó que las economías africanas y latinoamericanas serán las que más van a sufrir, lo que se ve claramente en la baja de 5,7% prevista por el IIF para Argentina: “Así como esta crisis en términos de salud golpea más fuerte a las personas vulnerables, se espera que en términos económicos también impacte más fuerte en los países vulnerables. Los mercados emergentes y de bajo PBI, en África, América Latina y buena parte de Asia, están bajo un gran riesgo. Con sistemas de salud más débiles, se enfrentan al desafío de pelearle al virus en ciudades con alta densidad poblacional y pobreza. Lugares en los que el distanciamiento social difícilmente sea una opción. Con pocos recursos desde el vamos, están peligrosamente expuestos frente a los actuales shocks de demanda y abastecimiento, el fuerte ajuste de las condiciones financieras y algunos podrían enfrentar situaciones de insostenibilidad de sus deudas”.

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Mariano Cuparo Ortiz

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